La ruta ciclista recorre el valle surcado por el río Alfambra, entre las localidades de Villalba Baja y Alfambra. Éste nace en la Sierra de Gúdar y que tras un largo periplo desemboca cerca de Teruel, en el río Guadalaviar. En su primer tramo recorre el antiguo trazado del ferrocarril fallido entre Alcañiz y Teruel, de paisaje más seco. Mientras el segundo tramo utiliza el Sendero Fluvial del Alfambra, donde predomina el verde de la ribera.

dondecomerguiadeviajecomollegar

.

.

.

El antiguo ferrocarril diseñado para unir las localidades de Alcañiz y Teruel se comenzó a construir en 1927. Dos parones en las obras hicieron dilatar su construcción hasta el año 1935. Por aquel entonces ya estaban terminando prácticamente su trazado, incluyendo túneles y puentes, así como las estaciones. Sin embargo el inicio de la guerra civil, los problemas económicos y la falta de apoyo político impidieron que se terminase la obra no llegando a circular ningún tren.

La ruta ciclista está compuesta de dos partes diferenciadas. La primera de ellas discurre por el trazado de ferrocarril, a través de una pista de tierra en buen estado, pero sin acondicionar como vía verde. En la segunda parte se circula por el Sendero Fluvial del Alfambra a través de una pista de tierra que atraviesa el río en numerosas ocasiones, lo cual puede impedir la realización de la ruta en caso de que el río lleve mucho caudal. En el tramo final se discurre por el asfalto de una carretera abandonada y finalmente por la carretera nacional hasta alcanzar la localidad de Alfambra.

LONGITUD DESNIVEL PENDIENTE FIRME DIFICULTAD
36 km (ida y vuelta) 100 m 0,2% mixto media

El punto de partida es la localidad de Villalba Baja, situada a unos nueve kilómetros de Teruel capital. Desde la autovía mudéjar se puede acceder directamente a la carretera nacional con dirección a Alcañiz. Poco antes de llegar al enclave, a mano izquierda aparece la antigua estación del ferrocarril en la cual figura el nombre del pueblo al cual daría servicio. Junto a ella puede dejarse el vehículo aparcado.

A los pies del edificio se intuye el antiguo trazado ferroviario que nunca se empleó. Una pista ocupa su espacio, permitiendo la circulación de vehículos y por donde discurre la ruta ciclista. En menos de un kilómetro y en línea recta se atraviesan dos túneles de corta longitud para lo cual no es necesario iluminación suplementaria. En este tramo se circula por la parte trasera del casco urbano. Entre los túneles se pasa junto a una ladera en la cual fueron excavadas numerosas bodegas, ahora fuera de uso, que forman una curiosa estampa. En esta primera parte se avanza por la zona más seca del recorrido, en un plano ligeramente elevado sobre la carretera nacional y sobre la vega del río. Un paisaje estepario en el cual apenas hay vegetación. En el kilómetro 3,2 la pista salva sin dificultad un pequeño barranco de desagüe construido para proteger la carretera. Poco más adelante se atraviesa otro túnel no demasiado largo. De nuevo el trazado rectilíneo y elevado ofrece amplias vistas.

Un nuevo túnel marca el final de la primera parte de la ruta, en el kilómetro 4,3. Al salir, debe abandonarse el trazado ferroviario y tomar una pista a mano derecha que conduce a la carretera. Es necesario cruzar tomando las precauciones, y justo enfrente parte el acceso asfaltado en dirección a la localidad de Cuevas Labradas. En menos de medio kilómetro, justo antes de cruzar el río, parte a mano izquierda una pista por donde discurre el Sendero Fluvial del Alfambra. La segunda parte recorre la ribera del río, donde predominan las choperas que acompañan al suave discurrir de las aguas. A partir de este punto se suceden los cruces del río, que no suponen dificultades si el cauce es reducido, como suele ser lo habitual. El primero de ellos está dotado de un vado de hormigón lo cual facilita el cruce. En el kilómetro 5,5 aparece un pequeño merendero dotado de mesas para un pequeño descanso. Desde este punto se divisa el casco urbano de Cuevas Labradas.

Siguiendo por la pista principal, sobre el kilómetro 6, se cruza casi de manera consecutiva dos veces el río, volviendo a la margen izquierda. En quinientos metros de nuevo de vadea el cauce. A partir de este punto se circula por una pista en buen estado, como en el resto del sendero fluvial. El trazado es prácticamente horizontal. Se acompaña de la vegetación ribereña compuesta por altivos chopos, junto al paisaje formado por los campos de cultivo de la vega. Un cómodo y agradable recorrido por el valle del Alfambra.

En el kilómetro 8,3 se atraviesa por quinta vez el río, terminando así la aventura ciclista de cruzar el cauce. Otra vez en la margen izquierda la ruta avanza de camino a la siguiente localidad, la cual se avista entre las copas de los árboles. Un puente de hormigón permite cruzar por última vez el cauce, ésta vez sin dificultades.

Atravesando las huertas de la localidad de Peralejos, la ruta ciclista se introduce en pleno casco urbano cuando se alcanza el kilómetro 10 de ruta. En una intersección se toma una calle a la derecha la cual recorre la parte baja de la localidad. Al final del pueblo, debe tomarse una nueva calle a la derecha que desciende hacia la vega. La pista continua su trazado de manera cómoda a escasa distancia del río Alfambra. Llega un momento en que se aleja del cauce y toma dirección a la carretera nacional, sobre el kilómetro 12,5. Durante unos metros se circula por el arcén, y tras atravesar un pequeño barranco se abandona la carretera por la derecha. A partir de este momento se utiliza el antiguo trazado de la carretera, ahora en desuso. Su amplitud, el pavimento y la falta de circulación permiten rodar con tranquilidad, mientras se disfruta de las amplias vistas que proporciona el paisaje formado por los campos de cultivo.

Cuando se alcanzan los 15 kilómetros de recorrido el ramal de carretera desemboca en la actual carretera. Sin opción de continuar por la ribera con bicicleta no queda más remedio que circular por la carretera con precaución. Con este último tramo de poco más de dos kilómetros se alcanza la población de Alfambra. Para evitar la carretera se debe tomar el primer desvío al casco urbano que indica dirección a Santa Eulalia del Campo. En apenas unos metros se toma la primera calle a la derecha. En este punto están ubicadas las piscinas municipales y un área de descanso con unos merenderos, un buen lugar para hacer un alto y recobrar fuerzas. Por la amplia calle se recorre la parte baja del pueblo, hasta alcanzar una intersección donde se encuentra el monumento al labrador y el edificio del ayuntamiento. Hasta este punto se habrán recorrido unos 18 kilómetros, constituyendo la mitad del recorrido. Sólo restará emprender la vuelta por el mismo itinerario para completar la ruta ciclista.

Para la tarde se propone un paseo por la ciudad del Teruel. La ciudad de los Amantes tiene innumerables atractivos, imposibles de abarcar en una tarde. Recorrer la zona céntrica es lo más recomendable. La plaza del Torico, el entorno de la catedral, pasear por el Óvalo sin dejar de admirar sus torres mudéjares proporcionará al ciclista un complemento a la excursión matinal por el valle del río Alfambra.

La vía verde de la Val de Zafán recorre solitarios pueblos de la comarca del Matarraña surcando un paisaje de campos de olivos, viñedos y frondosos bosques de pinos. En su recorrido atraviesa varios túneles y dos viaductos para salvar el Matarraña y el Algás. Estos dos ríos típicamente mediterráneos son los más importantes de la comarca. 

dondecomerguiadeviajecomollegarcicloturismo_1dia

:

 

 

El antiguo ferrocarril del Val de Zafán tiene como punto de partida La Puebla de Híjar, por donde pasa la línea directa entre Zaragoza y Barcelona que discurre al sur del río Ebro. Surge como una aspiración aragonesa para contar con un acceso directo al mar pasando por Alcañiz y Tortosa. El nombre, una val llamada Zafán, procede de un paraje situado a las afueras de la población de donde partía la línea. Las obras se iniciaron en 1882 y en 1895 se inaugura el primer tramo hasta Alcañiz. El resto de las obras tuvo muchas dificultades económicas y hasta 1942 no alcanzó la localidad de Tortosa. La guerra civil forzó la finalización de las obras por el interés de desplazamiento de las tropas. Este ferrocarril fue conocido como el Sarmentero, debido al paisaje de viñedos que atravesaba. Su existencia fue corta ya que en septiembre de 1973 dejó de funcionar, siendo la excusa de su cierre el hundimiento de un túnel en tierras catalanas.
El recorrido propuesto realiza un tramo de la vía verde acondicionado entre las localidades de Valdealgorfa y Lledó. Su longitud lo convierte en recorrido largo, realizando ida y vuelta, con aproximadamente 55 kilómetros. En caso de disponer de dos vehículos se puede realizar el trazado en un sentido únicamente, reduciendo a la mitad el recorrido y el desnivel.

LONGITUD DESNIVEL PENDIENTE FIRME DIFICULTAD
55 km (ida y vuelta) 500 m (ida y vuelta) 0,8% bueno media

El punto de partida es la estación de Valjunquera/Valljunquera. Para acceder hasta allí es necesario alcanzar la población de Alcañiz. Desde ella tomar la nacional en dirección a Castellón. A catorce kilómetros de la capital del Bajo Aragón debe tomarse el desvío de la carretera en dirección a Tortosa. Y cinco kilómetros después tomar la indicación a Valjunquera/Valljunquera. Se pasa por encima de la antigua línea férrea, a cuya estación se accede a mano izquierda poco después por un camino asfaltado. En este punto los paneles informativos informan al ciclista de la ruta, ubicados junto a un área de descanso.

ciclo8_estacionvaljunquera
Dejando atrás la primera estación se empiezan a ver pinares salpicados entre los cultivos. El trazado atraviesa una pequeña sierra para lo cual es necesario recorrer un pequeño túnel de 100 metros en cuyo interior no es necesaria iluminación. También se suceden algunos tramos de pronunciadas trincheras. Después de poco más de cinco kilómetros aparece la estación de Valdetormo/La Vall del Tormo.

ciclo8_viaverde
Una vez superada la sierra, el paisaje se abre y surgen campos de frutales aterrazados. En este tramo de unos cuatro kilómetros se atraviesa un túnel de 300 metros con trazado en curva. A pesar de que cuenta con iluminación, es recomendable llevar alguna linterna.

ciclo8_tunel
En ligero descenso se alcanza uno de los lugares más interesantes de la ruta. Para salvar el río se construyó el viaducto del Matarraña/Matarranya. Una obra de grandes dimensiones, con una longitud de 275 metros. Desde la parte alta se aprecia la amplitud de este valle surcado por un río típicamente mediterráneo que acusa grandes avenidas en momentos puntuales. La ruta continúa ahora en dirección al siguiente punto, la estación de Torre del Compte/La Torre del Comte, situada a tan sólo medio kilómetro. El edificio fue reacondicionado como hotel de cuatro estrellas, poniendo en valor el patrimonio ferroviario. El ciclista debe abandonar el trazado de la vía férrea por un momento, rodeando las instalaciones. Justo después de pasar junto a su aparcamiento, una rampa a la izquierda deja de nuevo en la antigua plataforma ferroviaria.

ciclo8_viaductomatarraña
La ruta avanza en constante ascenso mientras atraviesa la rambla de Canaletas. El paisaje se compone de amplios pinares. Casi nueve kilómetros separan el apeadero anterior del punto más alto de todo el recorrido, que coincide con la estación de Valderrobres/Vall de Roures. Como casi todas las demás se encuentra abandonada, y está dotada de una zona de recreo para el descanso del ciclista.

ciclo8_estacionvalderrobres
Una vez superado este punto las vistas permiten divisar el cercano pueblo de Cretas/Queretes. Un corto tramo de poco más de dos kilómetros hasta pasar junto a la estación de Cretas/Queretes. En esta ocasión las instalaciones están rehabilitadas completamente como albergue aprovechando todos los edificios para los diferentes servicios que ofrece este alojamiento. La vía verde avanza en ligero descenso. Poco a poco las vistas permiten apreciar más de cerca las peculiares formaciones rocosas de los Puertos de Beceite/Ports de Beseit. Mientras el paisaje más cercano se cubre de viñedos, almendros y olivos.

ciclo8_puertosbeceite
El final del recorrido lo marca la frontera entre tierras aragonesas y catalanas, siete kilómetros después. El límite coincide con el río Algars/Algars el cual se atraviesa mediante el viaducto del Algás/Algars con 170 metros de longitud. Unos metros más adelante se encuentra la estación de Arnes-Lledó. Daba servicio a las dos poblaciones más cercanas, la aragonesa Lledó y la catalana Arnes. Se trata del punto final del recorrido. Hasta este lugar se habrán recorrido poco más de veintisiete kilómetros. Desde aquí, si no se cuenta con vehículo de apoyo, resta realizar el recorrido de vuelta.

ciclo8_viaductoalgars
Tras la realización del recorrido ciclista por la mañana, no debe perderse la oportunidad de dar un paseo por las poblaciones del entorno de la vía verde. Se puede elegir entre La Fresneda/La Freixneda, Valderrobres/Vall de Roures y Cretas/Queretes. Cualquiera de ellas sorprenderá al viajero por la conservación de su arquitectura civil y el valor monumental de su patrimonio religioso. Un paseo por La Fresneda/la Freixneda permitirá disfrutar de la plaza del ayuntamiento y las calles de su alrededor con sus característicos soportales. Mientras en su parte alta se encuentra la iglesia de Santa María la Mayor y el calvario, con excelentes vistas del casco urbano y sus alrededores. Valderrobres/Vall de Roures es la capital de la comarca y uno de los pueblos bellos de Aragón. El puente sobre el río Matarraña/Matarranya es una de sus estampas más conocidas. Al atravesar el portal se accede a una recoleta plaza desde la cual se recomienda callejear para saborear el ambiente rústico de sus calles. En la parte alta no debe dejarse de visitar la iglesia de Santa María la Mayor y el castillo-palacio, perfectamente conservados, y unas de las joyas artísticas de la comarca. Y finalmente otra opción es Cretas/Queretes. El pueblo más pequeño de los tres, pero que cuenta igualmente con encantos suficientes para satisfacer al viajero. En su traza urbana destaca la iglesia de la Asunción, así como las monumentales capillas, una de las cuales sirve de portal.

La vía verde más larga de España discurre entre Teruel y Valencia. En su parte más elevada atraviesa un paisaje salpicado de sabinas y masías, entre las sierras de Gúdar y Javalambre. La orografía obligó a construir túneles y viaductos, que junto con su trazado suave y descendente, dan lugar a una atractiva propuesta cicloturista.

dondecomerguiadeviajecomollegarcicloturismo_1dia

 

 

:

plano_ciclo4

La vía verde de Ojos Negros utiliza el trazado del antiguo ferrocarril minero de Sierra Menera, el cual comenzó a funcionar el 27 de julio de 1907. Fue construido para transportar el hierro extraído en las minas de Ojos Negros hacia el puerto de Sagunto. Se da la paradoja de que esta línea de ferrocarril, de 205 kilómetros de longitud, se trazó casi en paralelo a la línea de la Compañía del Ferrocarril Central de Aragón debido a las altas tarifas que imponía dicha compañía. Su vida estuvo siempre condicionada por el nivel de actividad de su cuenca minera. Con la puesta en marcha de la planta siderúrgica de Sagunto, éste fue creciendo llegando a limitar su expansión. Se alcanzaron acuerdos con Renfe, propietaria entonces de la otra línea, para traspasar a esta empresa el transporte de hierro, y finalmente en el año 1972 se clausuró el ferrocarril minero.

En esta propuesta se plantea recorrer una parte de la vía verde, entre el Puerto de Escandón y Venta del Aire, ambos puntos con apeaderos de la línea actual de Renfe y con acceso para vehículo. Entre ellos la distancia es de unos 34 kilómetros y su trazado es ligeramente descendente. Para esta opción es necesario disponer de vehículos de apoyo ya que contempla realizar sólo el trazado de ida. En caso de no contar con ello otras opciones son realizar recorridos de ida y vuelta entre Venta del Aire y La Puebla de Valverde (51 km), o entre Venta del Aire y Sarrión (22 km). Se recomienda en estas variantes tomar como punto de partida Venta del Aire para realizar de trazado de vuelta en descenso.

LONGITUD DESNIVEL PENDIENTE FIRME DIFICULTAD
34 km
220 m 0,8% bueno media

El punto de partida es el Puerto de Escandón. Desde la autovía mudéjar, a unos 13 kilómetros de la ciudad de Teruel en dirección a Valencia, aparece la salida en dirección a Formiche Alto y Bajo. En este punto y visible a la derecha se encuentra la solitaria estación de la actual línea férrea Teruel-Sagunto que lleva este nombre. En paralelo a la antigua carretera nacional arranca la vía verde. El paisaje es suave y alomado, en el cual se alternan campos de cultivo, sabinas y carrascas. Las únicas edificaciones son algunas masías, casas de campo que denotan el único asentamiento humano de la zona. El pavimento que acompañará en todo el recorrido está asfaltado y junto a la pendiente ligeramente descendente facilita el rodaje de las bicicletas. En este tramo se suceden varias trincheras, zonas en las que la vía férrea atraviesa elevaciones en el terreno que se salvaron creando pequeños desfiladeros por los cuales discurre el recorrido.

ciclo4_nadamassalirpuertoescandon

Tras recorrer 9,3 kilómetros se alcanza la estación de La Puebla de Valverde. Poco antes es necesario desviarse unos metros del antiguo trazado ferroviario y cruzar la carretera que sirve de acceso a la población, sólo distante un kilómetro y medio. Junto a la vieja estación hay un área de descanso que dispone de varias mesas. También a escasa distancia hay una fonda que cuenta con bar y restaurante. Una vez superado este punto la vía verde se ve condicionada por la ubicación de una extracción de áridos, que junto con la construcción de la autovía obliga a abandonar el trazado original en un tramo. Al igual que todo el recorrido, está bien señalizado. En el kilómetro 11,3 se atraviesa el barranco de Peñaflor. Para salvarlo se construyó un viaducto de 89 metros de longitud, y que se alza a 22 metros de altura. En paralelo discurre un viaducto de similares características utilizado por la línea férrea actual.

ciclo4_viaductobarrancopeñaflor

Un bosque de carrascas, coníferas y árboles de hoja caduca envuelve al ciclista pasando junto a las ruinas de los apeaderos de la Parra. Durante varios kilómetros las dos vías de férreas discurren en paralelo y en línea recta. En el kilómetro 17,2 el ferrocarril minero atravesaba el trazado de vía ancha por encima. La vía verde no lo utiliza debido a su mal estado, como queda de manifiesto por sus oxidados hierros. Cien metros antes se utiliza un puente más sólido para pasar a la otra margen. Más adelante surge el paraje de la Dehesa, un precioso bosque mediterráneo formado por un denso carrascal que impide ver el paisaje circundante. En medio de este tramo un área de descanso dotada de mesas y una pequeña caseta invita a detenerse.

ciclo4_apeaderosdelaparra
El bosque se va abriendo dejando ver de nuevo el horizonte. Tras pasar junto a una estación abandonada se alcanza un área de descanso con excelentes vistas de Sarrión, población turolense bien conocida por el cultivo de la trufa. En este punto se habrán invertido 24 kilómetros de recorrido, y a partir de ahora se suceden las obras de ingeniería más importantes en la construcción de la vía férrea. Nada más abandonar la población, el trazado atraviesa el barranco de los Judíos, y para ello fue necesario construir un viaducto en forma de curva que salva el cauce a 17 metros de altura. A su término se abre el túnel de Sarrión. Su trazado rectilíneo tiene una longitud de 352 metros. En su interior dispone de iluminación que se activa con el paso de los ciclistas. Como curiosidad, este espacio lúgubre y húmedo fue utilizado durante mucho tiempo para el cultivo de champiñones.ciclo4_tunelsarrion

La vía verde avanza y poco más de cuatro kilómetros después aparece el segundo de los túneles del recorrido. Un pequeño descenso introduce en un túnel de diferente configuración. El túnel de Albentosa tiene una longitud de 400 metros, y su trazado en curva lo hace más tenebroso. Nuevamente la iluminación en su interior permite sin dificultad atravesarlo. Se trata de una sensación diferente, en la que se combina el frescor, la humedad y la oscuridad. A su salida un área de descanso obliga a detenerse para disfrutar de una preciosa panorámica de Albentosa y su esbelto viaducto. Avanzando por la vía verde se descubre la amplitud del barranco de Albentosa, un profundo tajo que el río del mismo nombre ha tallado en las calizas de la zona. Tanto el ferrocarril de vía ancha como el ferrocarril minero se vieron obligados a construir un espectacular viaducto. En el caso del que se atraviesa en bicicleta, consta de siete arcos, y la plataforma vuela a 50 m con un recorrido de 104 metros. Una nueva parada es imprescindible para ver desde arriba los altos chopos que escoltan al río, y la vega que cubre el fondo del barranco. Mientras en la parte alta se alza el pueblo de Albentosa, con los restos de su castillo vigilantes desde lo más alto.

ciclo4_barrancoalbentosa
Poco más de tres kilómetros restan para alcanzar Venta del Aire, y finalizar así el recorrido. Sin alcanzar la vieja estación homónima se debe abandonar la vía verde, justo antes de atravesar un arco de piedra rodeado de arbolado que pasa sobre el trazado ferroviario. Desde este punto se conecta con la carretera que comunica Venta del Aire con Albentosa. A la derecha y en menos de un kilómetro se llega a Venta del Aire, un pequeño núcleo que aglutina unas cuantas viviendas y que se asemeja más a un área de servicio de la antigua carretera nacional, muy cerca de la autovía mudéjar.

Tras realizar la ruta ciclista por la mañana, por la tarde se propone la visita a las tres poblaciones que acompañan el tramo recorrido por la vía verde de Ojos Negros. Albentosa se emplaza sobre un cerro que domina el barranco del mismo nombre. Tras introducirse en el casco urbano se alcanza la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, obra del siglo XVI. Tomando la calle ascendente, ésta se convierte en el Vía Crucis del Calvario una vez abandonadas las últimas casas. A mitad de camino hay un acceso a un mirador desde el cual se disfrutan de excelentes vistas del barranco de Albentosa y de sus viaductos. Y en la parte más alta se emplaza los restos de su castillo templario.

ciclo4_viaductobarrancoalbentosa

Sarrión se emplaza a nueve kilómetros del anterior enclave. Se trata de la población más importante, cuyo censo ronda el millar de habitantes. Se accede a través del Portal de Teruel, único testigo de su pasado amurallado. Varias casas nobiliarias acompañan el recorrido hasta la plaza mayor, epicentro de la localidad. Allí se alza el ayuntamiento y la iglesia de San Pedro. Esta construcción tuvo que ser restaurada tras la guerra civil y destaca por sus dimensiones. Su altiva torre se alza en sillería y ladrillo, en planta cuadrada. Desde este punto se puede acceder al barrio viejo, en la parte alta de la localidad. Allí se emplaza la ermita de la Sangre de Cristo. Sobresale su portada gótica formada por tres arquivoltas.

ciclo4_sarrion

Y de camino a Teruel, junto al arranque de la carretera que conduce a Mora de Rubielos, se encuentra La Puebla de Valverde. Recibe al visitante el Portal de Teruel, uno de los dos que conserva esta población. La calle principal desemboca ante una bella plaza donde se alza la iglesia de Santa Emerenciana. De la construcción gótico-renacentista sobresale su portada de estilo manierista, la cual fue terminada en 1591, y que se guarece con un arco de medio punto. Tanto en la calle mayor como en las calles adyacentes sobresalen buenos ejemplos de arquitectura civil de diferentes épocas. La visita termina en el portal de Valencia, en la parte baja, perteneciente a la muralla defensiva y que data del siglo XV.