La vía verde de la Val de Zafán recorre solitarios pueblos de la comarca del Matarraña surcando un paisaje de campos de olivos, viñedos y frondosos bosques de pinos. En su recorrido atraviesa varios túneles y dos viaductos para salvar el Matarraña y el Algás. Estos dos ríos típicamente mediterráneos son los más importantes de la comarca. 

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El antiguo ferrocarril del Val de Zafán tiene como punto de partida La Puebla de Híjar, por donde pasa la línea directa entre Zaragoza y Barcelona que discurre al sur del río Ebro. Surge como una aspiración aragonesa para contar con un acceso directo al mar pasando por Alcañiz y Tortosa. El nombre, una val llamada Zafán, procede de un paraje situado a las afueras de la población de donde partía la línea. Las obras se iniciaron en 1882 y en 1895 se inaugura el primer tramo hasta Alcañiz. El resto de las obras tuvo muchas dificultades económicas y hasta 1942 no alcanzó la localidad de Tortosa. La guerra civil forzó la finalización de las obras por el interés de desplazamiento de las tropas. Este ferrocarril fue conocido como el Sarmentero, debido al paisaje de viñedos que atravesaba. Su existencia fue corta ya que en septiembre de 1973 dejó de funcionar, siendo la excusa de su cierre el hundimiento de un túnel en tierras catalanas.
El recorrido propuesto realiza un tramo de la vía verde acondicionado entre las localidades de Valdealgorfa y Lledó. Su longitud lo convierte en recorrido largo, realizando ida y vuelta, con aproximadamente 55 kilómetros. En caso de disponer de dos vehículos se puede realizar el trazado en un sentido únicamente, reduciendo a la mitad el recorrido y el desnivel.

LONGITUD DESNIVEL PENDIENTE FIRME DIFICULTAD
55 km (ida y vuelta) 500 m (ida y vuelta) 0,8% bueno media

El punto de partida es la estación de Valjunquera/Valljunquera. Para acceder hasta allí es necesario alcanzar la población de Alcañiz. Desde ella tomar la nacional en dirección a Castellón. A catorce kilómetros de la capital del Bajo Aragón debe tomarse el desvío de la carretera en dirección a Tortosa. Y cinco kilómetros después tomar la indicación a Valjunquera/Valljunquera. Se pasa por encima de la antigua línea férrea, a cuya estación se accede a mano izquierda poco después por un camino asfaltado. En este punto los paneles informativos informan al ciclista de la ruta, ubicados junto a un área de descanso.

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Dejando atrás la primera estación se empiezan a ver pinares salpicados entre los cultivos. El trazado atraviesa una pequeña sierra para lo cual es necesario recorrer un pequeño túnel de 100 metros en cuyo interior no es necesaria iluminación. También se suceden algunos tramos de pronunciadas trincheras. Después de poco más de cinco kilómetros aparece la estación de Valdetormo/La Vall del Tormo.

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Una vez superada la sierra, el paisaje se abre y surgen campos de frutales aterrazados. En este tramo de unos cuatro kilómetros se atraviesa un túnel de 300 metros con trazado en curva. A pesar de que cuenta con iluminación, es recomendable llevar alguna linterna.

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En ligero descenso se alcanza uno de los lugares más interesantes de la ruta. Para salvar el río se construyó el viaducto del Matarraña/Matarranya. Una obra de grandes dimensiones, con una longitud de 275 metros. Desde la parte alta se aprecia la amplitud de este valle surcado por un río típicamente mediterráneo que acusa grandes avenidas en momentos puntuales. La ruta continúa ahora en dirección al siguiente punto, la estación de Torre del Compte/La Torre del Comte, situada a tan sólo medio kilómetro. El edificio fue reacondicionado como hotel de cuatro estrellas, poniendo en valor el patrimonio ferroviario. El ciclista debe abandonar el trazado de la vía férrea por un momento, rodeando las instalaciones. Justo después de pasar junto a su aparcamiento, una rampa a la izquierda deja de nuevo en la antigua plataforma ferroviaria.

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La ruta avanza en constante ascenso mientras atraviesa la rambla de Canaletas. El paisaje se compone de amplios pinares. Casi nueve kilómetros separan el apeadero anterior del punto más alto de todo el recorrido, que coincide con la estación de Valderrobres/Vall de Roures. Como casi todas las demás se encuentra abandonada, y está dotada de una zona de recreo para el descanso del ciclista.

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Una vez superado este punto las vistas permiten divisar el cercano pueblo de Cretas/Queretes. Un corto tramo de poco más de dos kilómetros hasta pasar junto a la estación de Cretas/Queretes. En esta ocasión las instalaciones están rehabilitadas completamente como albergue aprovechando todos los edificios para los diferentes servicios que ofrece este alojamiento. La vía verde avanza en ligero descenso. Poco a poco las vistas permiten apreciar más de cerca las peculiares formaciones rocosas de los Puertos de Beceite/Ports de Beseit. Mientras el paisaje más cercano se cubre de viñedos, almendros y olivos.

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El final del recorrido lo marca la frontera entre tierras aragonesas y catalanas, siete kilómetros después. El límite coincide con el río Algars/Algars el cual se atraviesa mediante el viaducto del Algás/Algars con 170 metros de longitud. Unos metros más adelante se encuentra la estación de Arnes-Lledó. Daba servicio a las dos poblaciones más cercanas, la aragonesa Lledó y la catalana Arnes. Se trata del punto final del recorrido. Hasta este lugar se habrán recorrido poco más de veintisiete kilómetros. Desde aquí, si no se cuenta con vehículo de apoyo, resta realizar el recorrido de vuelta.

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Tras la realización del recorrido ciclista por la mañana, no debe perderse la oportunidad de dar un paseo por las poblaciones del entorno de la vía verde. Se puede elegir entre La Fresneda/La Freixneda, Valderrobres/Vall de Roures y Cretas/Queretes. Cualquiera de ellas sorprenderá al viajero por la conservación de su arquitectura civil y el valor monumental de su patrimonio religioso. Un paseo por La Fresneda/la Freixneda permitirá disfrutar de la plaza del ayuntamiento y las calles de su alrededor con sus característicos soportales. Mientras en su parte alta se encuentra la iglesia de Santa María la Mayor y el calvario, con excelentes vistas del casco urbano y sus alrededores. Valderrobres/Vall de Roures es la capital de la comarca y uno de los pueblos bellos de Aragón. El puente sobre el río Matarraña/Matarranya es una de sus estampas más conocidas. Al atravesar el portal se accede a una recoleta plaza desde la cual se recomienda callejear para saborear el ambiente rústico de sus calles. En la parte alta no debe dejarse de visitar la iglesia de Santa María la Mayor y el castillo-palacio, perfectamente conservados, y unas de las joyas artísticas de la comarca. Y finalmente otra opción es Cretas/Queretes. El pueblo más pequeño de los tres, pero que cuenta igualmente con encantos suficientes para satisfacer al viajero. En su traza urbana destaca la iglesia de la Asunción, así como las monumentales capillas, una de las cuales sirve de portal.

Al sur de la comarca del Matarraña/Matarranya se encuentra la localidad de Peñarroya de Tastavins/Pena-Roja de Tastavins, que cuenta con una infraestructura museística muy variada y completa. Se asienta en la cabecera del río Tastavins, afluente del río Matarraña/Matarranya, y que junto a él vertebran su territorio. Una de sus señas de identidad son las Rocas del Masmut, que junto al río dan nombre a esta población.

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Se accede a esta comarca turolense por la carretera de Alcañiz. Catorce kilómetros después de superar la capital del Bajo Aragón, ésta se divide en dos, hacia Tortosa y Vinaroz. Por ésta última se toma dirección al sur de la comarca del Matarraña/Matarranya. Cerca de la frontera con la Comunidad Valenciana se llega a Monroyo/Mont-roig, desde donde parte la carretera que tras siete kilómetros conducirá a Peñarroya de Tastavins/Pena-Roja de Tastavins. Desde lo lejos se puede apreciar una bella estampa de la localidad compuesta por casas abigarradas en la ladera que se descuelga desde el antiguo castillo, con la esbelta torre de la iglesia en un costado. Su carta de presentación es el Santuario de la Virgen de la Fuente, situado junto al río Tastavins.

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icono exclamación amarillo_El complejo alberga una hospedería y está formado por varios edificios, siendo su epicentro el precioso claustro en torno a un patio ajardinado. Allí se ubica la oficina de turismo que ofrece al visitante información de la localidad y la comarca. En primer lugar puede visitarse el Centro de Interpretación del Porcino. En su interior se muestra la crianza y explotación actual del cerdo, uno de los motores económicos de la zona. Desde el patio se accede a la ermita, obra del siglo XIV, flanqueando una bella portada gótica. Consta de un arco apuntado compuesto por cuatro arquivoltas. La puerta fue labrada en madera en estilo mudéjar, siendo un ejemplo excepcionalmente conservado. Su interior se cubre con una techumbre mudéjar de madera sobre jacenas que se apoyan en cuatro arcos apuntados de sillería. Aparece decorada con escudos de nobles aragoneses, cruces de la orden de Calatrava, formas geométricas y leyendas religiosas. A escasa distancia y a un nivel inferior, fue construida la ermita barroca durante los siglos XVII y XVII. Bajo la cabecera, al exterior, está la fuente que da nombre al santuario. El agua mana mediante quince caños, los cuales se emplazan en un espacio abierto.

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A dos kilómetros se encuentra el pueblo. Su topónimo procede de los tonos rojizos que aportan las Rocas del Masmut. Situadas a unos tres kilómetros de distancia, desde el casco urbano parte el acceso señalizado. Un pista en buen estado sirve de aproximación. En un cruce intermedio, tomando el ramal derecho en ligero ascenso se alcanza un punto en el que se pasa muy cerca de las paredes rocosas que las conforman. Para alcanzar un mirador sólo resta continuar por la pista en fuerte ascenso. Este último tramo puede realizarse a pie, ya que la distancia es de apenas un kilómetro. Desde este punto se aprecia en toda su magnitud una de las estampas más conocidas de la población. El conglomerado de paredes verticales que supera los cien metros de altura sirve de vivienda a una numerosa colonia de buitres.

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icono exclamación amarillo_Para la tarde se propone visitar el casco urbano de Peñarroya de Tastavins/Pena-Roja de Tastavins. Un buen punto de comienzo para la visita de la población es el museo paleontológico Inhóspitak, perteneciente al Territorio Dinópolis. En su interior se exhibe una réplica del esqueleto descubierto en la localidad. Se trata de un saurópodo de hace 110 millones de años, bautizado con el nombre Tastavinsaurio. Se completa la exposición con juegos interactivos y una proyección. Desde el extremo de la población en la que se sitúa el museo, una escalinata asciende para tomar la calle principal que deja en la plaza mayor. Está presidida por la iglesia iglesia de Santa María la Mayor, fábrica barroca levantada entre 1727 y 1759. De la parroquial sobresale la torre, con tres cuerpos de cantería, así como la portada se que se guarece con un gran arco de medio punto. Descendiendo a mano derecha parte una calle con unas escalinatas. En ella se alza la Casa Palomo, magnífica muestra de arquitectura civil. Consta de cuatro plantas en sillería, cuya fachada se culmina con gran alero de madera. Dos arcos de medio punto, uno de ellos con escudo, se disponen como acceso en la parte baja. Se completa con balcones de madera o forja, y ventanas con alféizar decorado.

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Un poco más arriba un pequeño ensanchamiento da lugar a la plaza de la Fuente. Una lonja guarece los antiguos lavaderos. Justo encima se abre la plaza donde está ayuntamiento de la localidad. Se trata de un edificio del siglo XV. Junto al acceso aparece un arco de medio punto, el cual da acceso a la antigua cárcel. Fue construida en el siglo XVI. Su interior está compuesto de tres estancias intercomunicadas. En la plaza sobresalen algunos edificios con bellas balconadas de madera.

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icono exclamación amarillo_Una calle ascendente conduce al museo Lo Masmut. Alberga una muestra etnográfica muy completa. Gracias a los objetos en desuso recogidos por los vecinos se recrea la vida cotidiana y los trabajos realizados por las gentes de antes. Para ello ha sido necesario rehabilitar dos viviendas conservando la antigua estructura y manteniendo las viejas estancias.

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Ya cerca de la parte alta de la localidad, se puede alcanzar la muela en la cual estuvo el castillo. En la actualidad sirve de mirador, con amplias vistas del paisaje circundante por encima de los tejados de la localidad. Si todavía resta tiempo puede visitarse el Parque Aragonés de la Vivienda Rural. En uno de los costados del promontorio se ha acondicionado este espacio de acceso libre. Un pequeño túnel entre rocas conocido en el lugar como Lo Trenc hace de entrada. Un paseo al abrigo rocoso se flanquea de viviendas de diferentes épocas ordenadas de manera cronológica. En primer lugar una cueva rupestre, al que le siguen un tipi, un torreón íbero, una domus romana y finalmente un arco mozárabe, donde termina el recorrido. Volviendo a la población durante el paseo se continúa saboreando el ambiente pintoresco de sus viviendas. Descendiendo por la calle Alta se atraviesa el portal-capilla de la Virgen del Carmen perteneciente al antiguo recinto defensivo. El recorrido de vuelta tiene como punto final la plaza de la iglesia.

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En la confluencia de los ríos Ebro y Matarraña se localiza el punto de menor altura de Aragón, el embalse de Ribarroja, a unos 70 metros de altitud. Desde la ermita del Pilar se aprecia en toda su magnitud el embalse y sus afecciones. Cerca también hay lugares de interés como el mausoleo de Fabara, el mejor conservado de España. 

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plano_exc2_En esta ocasión se propone recorrer las tierras más orientales de la comarca del Bajo Aragón zaragozano. Tomando como vía de aproximación la nacional que une Zaragoza y Castellón, cerca de Calaceite/Calaceit, parte la carretera que se adentra en estas tierras. Tras superar Maella se toma el desvío a la primera localidad: Fabara. Poco antes de llegar al casco urbano un cartel indicador señala una pista asfaltada a mano izquierda. Ésta conduce en 350 metros hasta el recinto vallado donde se encuentra el Mausoleo de Fabara. Este monumento funerario romano que data del siglo II es el mejor conservado de España. Se trata de un pequeño edificio con un pórtico de cuatro columnas al frente. En su interior cuenta con dos estancias: el espacio destinado a los sacrificios en honor del muerto y la cámara subterránea donde se encontraban los restos.exc2_mausoleodefabara

Una vez atravesado el río Matarraña/Matarranya se alcanza el casco urbano de Fabara. Una calle articula el pueblo y desemboca en la plaza de España. Al frente se alza el ayuntamiento con su bella fachada. Consta en su parte baja de una lonja de tres arcos de medio punto. Poco más adelante se abre otra plaza, constituyendo uno de sus costados un buen mirador de la huerta de la localidad. Allí se alza la iglesia de San Juan Bautista que se construyó en estilo gótico levantino durante los siglos XIV y XV. Tiene su perfil almenado producto de la reconstrucción tras la guerra civil.exc2_ayuntamientodefabara La carretera continúa su trazado sinuoso hasta alcanzar Nonaspe/Nonasp que se asienta en una meseta. Un paseo por el casco antiguo descubre sus calles estrechas en las que abundan arcos con pasadizos. En una pequeña plaza se encuentra la sencilla iglesia de San Bartolomé y la Casa Turlán, con portada de dovelas decoradas con motivos vegetales y geométricos. En la parte más alta de la población se encontraba el antiguo castillo, que tras diversas reformas es ahora una casa palacio de planta hexagonal reconvertida en la sede del ayuntamiento. El antiguo patio de armas constituye ahora una bella plaza, con un mirador hacia la vega del río Matarraña/Matarranya. exc2_casaturlanJusto antes de cruzar el río Matarraña/Matarranya parte una pista asfaltada que conduce al Santuario de Nuestra Señora de Dos Aguas. El nombre hace referencia a su ubicación, en la confluencia de los ríos Matarraña/Matarranya y Algás/Algars. Sobre la puerta de acceso se levanta una espadaña de dos vanos. A su alrededor hay un gran parque con mesas para comer, columpios y abundante arbolado, entre los que destacan un grupo de pinos piñoneros centenarios que alcanzan una altura superior a los 23 metros.  exc2_santuarionuestraseñoradedosaguas

Después de la comida se propone por la tarde acercarse a la localidad de Fayón/Faió, situada a una distancia de treinta kilómetros. Su actual enclave es el pueblo más joven de Aragón ya que fue inaugurado en 1967. El estilo arquitectónico responde a un lugar de colonización, con una gran plaza porticada que hace las veces de pequeña galería comercial y que aglutina los servicios municipales, junto con el ayuntamiento. En el lado opuesto se alza la iglesia de la cual destaca una esbelta torre de hormigón rematada con una cruz.

La excursión termina en un lugar que seguro sorprende al visitante. En el arranque de la población parte el acceso al Embalse de Ribarroja/Riba-Roja. En ligero descenso, aparece un desvío a la izquierda que conduce entre campos de olivar hacia la Ermita de Nuestra Señora del Pilar. Tras ascender hasta la parte alta de una colina se llega a un enclave privilegiado con vistas de la confluencia de los ríos Ebro y Matarraña/Matarranya. La ermita fue construida en 1954, poco antes del traslado de la población de su antiguo núcleo al actual debido a la construcción del embalse. El dramático final lo puso el 21 de octubre de 1967 cuando las aguas embalsadas anegaron el casco urbano de manera inesperada, teniendo sus vecinos que recoger los enseres en barca, así como las imágenes religiosas más valiosas de la iglesia. Del pueblo antiguo emergen de las aguas su castillo y la torre de la iglesia.exc2_vistadesdeermitanuestraseñoradelpilar

De nuevo en la pista que conduce al embalse, ésta desciende hacia la desembocadura del río Matarraña/Matarranya. A mitad de camino, en una bifurcación, se toma el ramal izquierdo. Antes de llegar al final del trazado se pasa junto al antiguo cementerio. Después del traslado de los restos se ha convertido en un pequeño parque donde se ha colocado un sencillo homenaje a los fayonenses. Tras alcanzar el pantano, se puede acceder andando hasta el edificio abandonado de los empleados ferroviarios. Bajo las aguas quedó la estación de ferrocarril. Gracias a su excelente posición el lugar era idóneo para el transporte fluvial. Ya en la Edad Media se transportaba cereal hacia Barcelona y en la época contemporánea el transporte de carbón de las cercanas minas era muy importante para la zona. Su situación estratégica de comunicación fluvial y ferroviaria hizo de Fayón/Faió un núcleo de notable desarrollo.exc2_embalsederibarroja_riba-roja