Los meandros más acentuados del río Ebro se encuentran en la comarca de la Ribera Baja. El paisaje se vuelve esplendoroso en la ribera, gracias al efecto milagroso de las aguas del río. Río, ribera y huertas constituyen un paisaje verde, en claro contraste con los montes deforestados de colores rojizos, pardos y ocres de los alrededores. Y en medio de este paisaje el Monasterio de Rueda, uno de los conjuntos monásticos más importantes de Aragón, resplandeciente tras su restauración.

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La propuesta del fin de semana arranca con la visita a Quinto, población situada al pie de la carretera de Castellón, a unos 35 kilómetros de Zaragoza. No llama la atención del visitante al ser atravesado, pero es de obligada visita. Una bonita plaza junto a la carretera muestra una iglesia y el ayuntamiento construidos tras la guerra civil. Al otro lado de la carretera su casco antiguo destaca por tres portales bajo los cuales discurren los accesos primitivos. Son los portales de San Antón, San Roque y San Miguel, con capillas dedicadas a los santos en su parte superior.

Sin embargo la joya de la localidad es la antigua iglesia parroquial. Del portal de San Miguel arranca una calle en ascenso hasta la parte más alta del pueblo donde se ubica la iglesia de la Asunción. Está situada en el lugar conocido como El Piquete, donde anteriormente hubo un castillo. Una obra mudéjar restaurada tras años de abandono que muestra una decoración mudéjar de bella factura. Y en su interior alberga el Museo de Momias de Quinto. En la exposición se muestran quince momias, que fallecieron en los siglos XVII y XIX. Son de diferentes edades, desde recién nacidos, pasando por niños, personas adultas y otras muy longevas para la época. Se exponen tras una cuidadosa limpieza, sin alterar su estado de sequedad absoluta lo cual han permitido su conservación. Se trata de la exposición de momias mejor conservadas de España. Desde el exterior de la iglesia se disfruta de amplias vistas de toda la población.

 

Por la tarde se toma dirección a Gelsa tras atravesar el río Ebro. A cuatro kilómetros está Velilla de Ebro. En vez de acceder al casco urbano se avanza por la carretera para acercarse al Yacimiento de Celsa. Se trata de una ciudad romana construida sobre un antiguo asentamiento íbero. Se puede pasear por sus calles perfectamente empedradas, y visitar los restos de varias viviendas, algunas de ellas con interesantes mosaicos como el de la casa de los Delfines. En este núcleo llegaron a vivir 3.500 personas. En el entorno hay un pequeño museo que amplia de manera notable la información con maquetas, piezas arqueológicas, etc, cuya visita es recomendable. Y en el entorno también se puede acceder a la ermita de San Nicolás de Bari. La devoción a este santo marinero evoca los siglos en los cuales el Ebro fue navegable. Desde este punto se puede disfrutar de una bella vista del pueblo de Velilla de Ebro enclavado entre los escarpes y el frondoso valle del Ebro.

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La carretera avanza junto a los meandros  del Ebro para llegar hasta Sástago. Antes de alcanzar el pueblo, se toma la dirección a La Zaida con el objetivo de descubrir el Castillo de la Palma. Se continúa en paralelo al río Ebro. Un kilómetro después de dejar la ribera se toma una pista amplia a la izquierda. Según su estado se podrá avanzar por ella hasta aproximarse al castillo, con un trazado de un kilómetro. En los numerosos desvíos debe tomarse por orden: primero a la izquierda, segundo a la derecha, tercero a la izquierda y cuarto a la derecha. Se alcanza así la base del castillo en ruinas, pero que conserva una bella estampa por las murallas que lo delimitan. Una rampa en zigzag desemboca bajo el arco de acceso al recinto defensivo. En su interior se conserva la ermita del Pilar, edificio de grandes dimensiones, y junto a ella la torre principal del castillo. En dirección al río se puede nuevamente disfrutar de excelentes vistas gracias a lo elevado del emplazamiento.

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Como final de la jornada se propone atravesar el casco urbano de Sástago y acto seguido su singular puente. La carretera asciende con un repecho en cuyo final aparece el desvío que conduce a la Torre del Tambor. Fue levantada esta torre circular durante las guerras carlistas. Por su interior se accede mediante escalera de caracol a la terraza superior, desde donde las vistas del río atravesado por el puente, el pueblo y los meandros del Ebro son muy bonitas.

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icono exclamación amarillo_Para el domingo se reserva el plato fuerte del fin de semana. Tomando la carretera que conduce de Sástago a Escatrón, a mitad de camino está el desvío que conduce al Monasterio de Rueda. Se trata de uno de los tres monasterios cistercienses más importantes de Aragón. La mayor parte de la actual construcción fue levantada en el siglo XIII, tras la fundación del monasterio en el año 1202. Tras un magnífico trabajo de restauración se ha puesto en valor este monasterio, y se ha dotado de los servicios de restauración y de la hospedería. Tras atravesar la Puerta Real se accede a un gran patio delimitado por la Hospedería. Tanto la portería como el edificio de la hospedería se deben a ampliaciones del monasterio de los siglos XVII y XVIII. Al fondo se encuentra el edificio cisterciense. Se accede a través de la iglesia, y desde el claustro se puede entrar al resto de las dependencias: refectorio, lavatorio, sala capitular, cocina y locutorio en la planta baja. En la planta alta se han reconstruido los dormitorios y además se puede salir a la parte alta del claustro, con buenas vistas del mismo, así como de la magnífica torre del monasterio.fsemana5_monasterioderueda

La visita se completa con el elemento más singular, la rueda o noria, de donde toma el nombre este monasterio. Junto al acceso principal se rodea el recinto y en apenas unos minutos se llega a la gran noria la cual ha sido reconstruida. Se trata de la noria más grande de Europa en funcionamiento, con más de 16 metros de diámetro. Servía para elevar las aguas del río y se conducían al monasterio mediante un conjunto de tuberías subterráneas. Junto a la noria hay un molino harinero. Desde este punto parten varios senderos de corto recorrido que se introducen en la mejana, isla situada entre el río Ebro y el canal que abastece a la noria. Son muy recomendables debido a que atraviesan los frondosos bosques de ribera. Conducen a varios puntos de interés para ver la noria, el azud de Escatrón y el río Ebro. El paseo es muy fácil e interesante, pero en pleno verano los mosquitos pueden hacernos cambiar de opinión.

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Para completar el fin de semana se reserva para la tarde la Ermita de la Virgen de Montler. De vuelta a Sástago, y tomando la carretera que conduce a Bujaraloz, parte a corta distancia un desvío. La estrecha pista asfaltada recorre el monte hasta llegar a la recoleta ermita rodeada de un merendero. Desde este punto se aprecia mejor uno de los grandes meandros que forma el río Ebro que se completa una amplia panorámica de campos en claro contraste con los escarpes que bordean el río.

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