La Sierra de Carrodilla constituye el extremo más occidental de las sierras prepirenaicas oscenses.  Su punto más elevado es el Buñero, que se alza a 1109 metros de altitud. En su corazón se ubica el santuario de la Carrodilla. A piedemonte se asientan poblaciones como Estadilla y Fonz que atesoran un patrimonio arquitectónico de gran valor. La Fuente de los doce caños de Estadilla y el conjunto de palacios de Fonz son buen ejemplo de ello.

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La autovía entre Huesca y Lérida conduce a la zona más oriental de Aragón donde se localiza la zona a visitar. La salida para entrar en el casco urbano de Monzón sirve también de acceso a Fonz, pero en sentido contrario. Aunque de origen árabe, la reconquista fue forjando un emplazamiento que dependió del obispado de Lérida. Las vacaciones estivales de los obispos influyeron notablemente en la construcción de monumentales palacios que posee la población.

La visita arranca en la travesía, junto a la Fuente de Abaix. Destaca la decoración gótica mediante un arco conopial de sillería. Bajo tierra es posible la visita del caño o pasadizo que se adentra bajo el casco urbano y de donde proceden las aguas del manantial. Desde este punto parte una calle que asciende de manera directa al centro de localidad. En su recorrido se pasa a los pies de la Casa Moner. En ella nació Pedro Cerbuna, fundador de la Universidad de Zaragoza. Se trata de un palacio renacentista aragonés construido en el siglo XVI. Su fachada de traza curva cuenta con dos plantas construidas en piedra sillar y ladrillo que se remata con galería de 37 arcos de medio punto bajo el alero. Este fue el palacio más importante de la población, siendo de la familia Bardaxí y posteriormente Moner, las familias más poderosas. Un poco más arriba, esta vez a mano derecha, se alza la Casa Fiscal. A pesar de su modesta fachada, se trata de una de las pocas que conserva todavía la estructura interior de las estancias.

Se alcanza la plaza Mayor, catalogada como monumento histórico-artístico hace unas décadas. En un rincón aparece la fuente monumental, obra del año 1567 de piedra sillar. Un arco de medio punto cobija los seis caños adornados con máscaras diferentes. Se cubre el conjunto con un frontón triangular. Junto a la fuente se alza uno de los inmuebles más monumentales de la plaza, el palacio de los Gómez de Alba. La fachada se eleva a gran altura con una acusada esquina que da a la plaza. En su parte superior sorprende un curioso garitón. El acceso se abre en la parte alta de la plaza, junto a un pintoresco rincón formado por el Arco Codera. La fachada luce vanos con rejas en planta baja, vanos adintelados en la primera y galería de arco de medio punto doblado en ladrillo.

En el otro extremo de la plaza se alzan el resto de edificios de interés. La Casa Gilleuma-Moltó con su colorida fachada y poco después el antiguo palacio de los obispos de Lérida, ahora ayuntamiento. En su interior se ubica la oficina de turismo desde donde comenzar la visita guiada a la localidad. Obra del siglo XVI presenta típica fachada de palacio renacentista aragonés. Luce portada clásica y sobria fachada de ladrillo en su parte alta culminada con galería de arquillos. En su interior alberga el Centro de Interpretación del Renacimiento. El resto de la plaza se complementa con una zona porticada y otros palacios de interesante factura. Frente a ellos una elegante escalinata conduce a la iglesia de la Asunción. Es una construcción de estilo gótico aragonés, del año 1617. Al exterior sobresalen la portada cubierta por un elegante pórtico y la torre de planta octogonal en los cuerpos superiores.

Recorriendo la plaza en sentido contrario, parte una calle que sirve de aproximación a la Casa de los Barones de Valdeolivos o Casa Ric. Visita obligada en la población es poder adentrarse en su interior para sumergirse en la historia de esta familia. El edificio data del siglo XVII. La familia Ric recibió la Baronía de Valdeolivos en 1765. El tercero barón, Pedro María Ric, fue regente de la Real Audiencia de Aragón y diputado en las Cortes de Cádiz. Se casó con la condesa de Bureta, heroína de los Sitios de Zaragoza. El recorrido por su interior se inicia en la capilla y continua por las diferentes estancias nobles que se conservan sin apenas modificaciones. Se completa con una colección pictórica de gran valor. Además la familia acumuló documentos familiares desde el año 1242 y unos 4000 volúmenes que forman una biblioteca pública ya que junto con el resto de instalaciones ahora son propiedad de la Diputación General de Aragón al ser donados por la familia.

La visita al casco urbano pone su broche final en la ermita de San José. Tras atravesar la plaza Mayor y el arco Codera, se abandona el casco urbano por una pista de apenas un kilómetro tomando en todos los cruces el ramal izquierdo. La sencilla construcción cuenta con un pórtico a los pies. Desde este punto hay magníficas vistas del valle del Cinca así como de localidad.

Ocho kilómetros separan Fonz de Estadilla. El punto de partida de la visita es la Puerta del Sol, que se precede de una plaza ajardinada, uno de los puntos con mayor actividad del pueblo. En uno de los rincones se levanta el acceso medieval al núcleo más importante. Un arco de sillería del siglo XVI se flanquea por dos edificios a modo de torreones adelantados. Desde este punto parte la calle mayor, flanqueada por buenos ejemplos de arquitectura civil. Se alcanza la plaza Mayor, a la cual se accede directamente bajo uno de los porticados laterales. Este espacio es uno de los rincones más bellos de la localidad. Otro de los costados está formado por el edificio del ayuntamiento, de factura renacentista aragonés del siglo XVI. En la parte alta discurre una galería de vanos de doble arcada de medio punto. La plaza cuenta con un conjunto de fachadas de gran colorido en perfecta armonía con los palacios que completan el conjunto.

Desde este punto una calle conduce a la iglesia de San Esteban, cuyo edificio actual es producto de la reconstrucción tras el paso de la guerra civil. Desde la plaza, una calle en fuerte descenso va camino de la fuente. Junto a las últimas casas estaba el Portal de la Fuente. En este punto se ha acondicionado una pequeña plaza que cuenta con un magnífico mirador. A unos cinco minutos, fuera del casco urbano, se encuentra la Fuente de los doce caños. Sus alrededores han sido ajardinados dando lugar a un acogedor lugar de recreo. La construcción data del año 1735 bajo influencia neoclásica. Cuenta con una fachada con tres arcos de medio punto, los cuales albergan doce cabezas de león, a través de las cuales mana el agua. Junto a ella se acondicionó un lavadero público.

La jornada puede terminarse con la visita al Santuario de Carrodilla. Desde la Puerta del Sol parte una calle que bordea el casco urbano. Una pista en estado aceptable se adentra en la sierra a lo largo de seis kilómetros, con algunos tramos de mayor desnivel que se presentan cementados. El santuario se emplaza a 814 metros de altitud. El topónimo tiene relación con el carro de unos carboneros donde según la leyenda se apareció la virgen. La iglesia actual hunde sus orígenes en el siglo XIII, siendo reformada en el siglo XVI. En este siglo y el siguiente se construyó la casa y la hospedería. El conjunto se abre a una gran explanada y presenta cinco arcos de medio punto que cobijan un porche. Bajo ellos una bella portada que sirve de acceso a un pasadizo interior. La iglesia se culmina con el presbiterio delimitado del resto de la nave por un gran arco rebajado. Este espacio se cubre con bóveda de lunetos de la cual se descuelga un pináculo de gran belleza y singularidad.

En la localidad de Bielsa confluyen los valles de Pineta y de Barrosa los cuales conforman el valle de Bielsa. El valle de Pineta, también conocido como Balle Berde, nace de la erosión glaciar de la cara norte del Monte Perdido. El río Cinca inicia sus primeros pasos por el valle desde el ibón de Marboré. El valle de Barrosa, surcado por el río homónimo, sirve de comunicación directa con Francia a través del túnel de Bielsa.

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El acceso a uno de los valles pirenaicos más bonitos parte de Barbastro, con enlace directo a la autovía Huesca-Lérida. Remontando el río Cinca se alcanza la localidad de Aínsa/L´Aínsa, capital histórica del Sobrarbe. Al final se llega a Bielsa, epicentro del valle. Para la mañana del sábado se propone un sencillo paseo como primera aproximación a la riqueza natural de este valle. Tomando la carretera que conduce a Francia, a unos ocho kilómetros aparece señalizado el Circo de Barrosa. Desde este punto la carretera comienza el fuerte ascenso que conduce al túnel de Bielsa. Sin embargo el recorrido natural del valle gira bruscamente a la izquierda, por donde discurre el río  Barrosa.

TIEMPO

DESNIVEL

DIFICULTAD

1 h 30´ (ida)

 350 m

fácil

El vehículo es preciso dejarlo junto a la carretera. Desde este punto parte una pista que recorre el primer tramo. En este entorno ahora ya engullido por el bosque, se encuentran los restos de unas instalaciones mineras. Aunque siglos atrás ya se pudo extraer materiales de esta zona, la mayor actividad tuvo lugar durante el siglo XX. El material extraído era trasladado a Francia mediante cable aéreo debido a la ausencia de comunicaciones adecuadas hacia el sur del valle de Bielsa.

Tras un cuarto de hora la pista se degrada y se convierte en un sendero que se adentra en el valle, cubierto por abundante vegetación. Poco a poco se va abriendo y ello permite visualizar la forma del circo glaciar, origen del valle. El pinar se despeja y se da paso progresivamente a los pastizales que cubre el fondo del valle. En hora y media de recorrido, tras atravesar el cauce del río Barrosa, el sendero deja a los pies del refugio de Barrosa.

Por la tarde se propone dar un paseo por lo pueblos del valle, cuya arquitectura se vio seriamente dañada durante la guerra civil, en el episodio conocido como Bolsa de Bielsa. A pesar de ello todavía conservan la raigambre pirenaica. A tres kilómetros de la capital del valle, en dirección a Francia se encuentra Parzán. Una calle articula el núcleo, en paralelo a la carretera. La iglesia parroquial es una clara muestra del paso de la guerra. Un edificio completamente nuevo y de un estilo poco propio de la zona. Sin embargo un paseo por el casco urbano permite descubrir algunos ejemplos de casas de piedra con encanto, que se completa con otras reconstruidas según la tipología pirenaica.

Un poco más adelante en la carretera parte el desvío a Chisagüés. Esta pequeña localidad, enclavada en el pequeño valle del río Real, conserva de una manera más fiel su arquitectura tradicional. Elementos como las cubiertas con estructura de madera, los tejados de loseta roja y las chimeneas troncocónicas son los más característicos. Apenas una docena de casas agrupadas en torno a una calle única, que forman un núcleo pintoresco. Carece de iglesia y sólo cuenta con una pequeña capilla integrada en una de las viviendas.

Y finalmente se visita Bielsa. Desde la carretera se accede directamente a un amplio aparcamiento. Un puente permite cruzar el río Cinca, y poco después se alcanza la plaza mayor. Allí se encuentra el edificio más bello y sobresaliente, la Casa Consistorial, que conserva únicamente la fachada original. En su parte baja se abren arcos de medio punto que dan lugar a un porche. En su fachada se abren ventanas de bella factura, siendo el elemento más singular el garitón situado en una esquina. En su interior alberga el Museo de Bielsa. En la planta baja se trata Bielsa y su territorio. En la primera planta se expone lo referente a su historia, con el tema principal de la Bolsa de Bielsa. Y en la segunda planta trata las tradiciones del valle: la casa tradicional y el Carnaval, uno de los más singulares de Aragón.

Un paseo por la parte baja conduce al puente de la Villa, el antiguo acceso a la población. El sencillo puente medieval atraviesa el río Barrosa con un solo vano. Ascendiendo por las callejas se alcanza la iglesia parroquial, situada en un extremo de la población. Reconstruida en buena parte, cuenta con grandes dimensiones. Su torre despunta sobre el paisaje urbano. De planta cuadrada, se cubre con tejado a cuatro aguas.

Para el domingo se reserva el lugar más emblemático, el valle de Pineta. Es necesario bordear la población de Bielsa por la carretera que toma dirección al valle. Tras pasar Javierre se alcanza un poco más adelante el embalse de Pineta. Se propone dejar para la tarde una obligada parada en este punto. Éste es un valle de origen glaciar que se caracteriza por la forma en U. Las rocas que arrastraban los glaciares excavaban estos anchos valles, a diferencia de valles fluviales en los que los ríos desgastan sólo la parte baja, creando valles en forma de V.  A pesar de la abundante vegetación en torno a la carretera, se pueden apreciar la forma del impresionante valle. A unos 13 kilómetros de Bielsa se alcanza el Circo de Pineta. Paredes de mil metros de altura cierran el valle, y en el fondo destacan las numerosas cascadas que alimentan el cauce del río Cinca.

Se cruza por un puente a la otra margen, donde se puede aparcar el vehículo. Aquí se inicia la ruta senderista que llevará al corazón de este circo glaciar, donde se precipita la mayor de las cascadas. Junto a una caseta de información del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido arranca una pista forestal.

TIEMPO DESNIVEL DIFICULTAD
3 h (ida y vuelta)  400 m media

Al principio se atraviesa una zona boscosa y luego se abre el paisaje permitiendo las vistas del final del valle. En media hora se alcanza la zona de Las Articas. Un puente atraviesa el río Cinca el cual discurre con pequeños saltos mientras sortea las voluminosas piedras que forman el cauce. Es necesario avanzar un poco más por la pista hasta que aparece a la izquierda el sendero señalizado en dirección a la Cascada del Cinca y el Balcón de Pineta. En primer lugar se atraviesa un pequeño hayedo y más tarde una zona con abundantes helechos. Después la vegetación va reduciéndose paulatinamente. Poco a poco el gran salto de agua se va acercando y sólo queda acercarse hasta su base. Dependiendo del caudal el vapor de agua que desprende puede dificultar su aproximación. En cualquier caso se trata de un espectáculo natural del cual no se puede prescindir. De igual manera las vistas en dirección al valle son espectaculares. Hasta este punto se habrá invertido una hora y media de caminata.

Ahora queda volver por el mismo itinerario hasta alcanzar de nuevo la pista. Se trata de un recorrido circular y la vuelta se realizará por la margen opuesta del río. Retomando la pista en sentido ascendente se pasa junto a una bella cascada formada por el río de La Larri. Un poco más arriba, de la pista partirá un sendero que conduce de nuevo al fondo del valle. En fuerte descenso se atraviesa un frondoso hayedo de ejemplares longevos. El sendero desemboca directamente en la ermita Nuestra Señora de Pineta, a los pies de la carretera. La devoción se remonta muchos siglos atrás. La fábrica actual tuvo que reconstruirse tras la guerra civil. El edificio es una sencilla construcción de piedra. Al interior se compone de una nave rectangular, cuya cabecera se protege con una reja, obra del año 1650. En la fachada este, durante su última restauración se levantó una especie de espadaña con dos arcos de medio punto. En el interior está colocada la imagen de la virgen. A unos cien metros termina la carretera en el Parador Nacional de Bielsa. Fue inaugurado en el otoño de 1969, poco después de que se asfaltara la carretera hasta el mismo. Se trata de una gran construcción al estilo pirenaico. Un porche cubre la fachada, y sobre él hay una terraza desde la cual se disfruta una privilegiada vista del circo glaciar de Pineta.

Para la tarde se propone una parada en el embalse de Pineta. Un paseo por su orilla que se puede prolongar hasta la presa de hormigón. La amplia lámina de agua en la cual se refleja la silueta del valle marcada por las sierras de Espierba y las Sucas supone un deleite para la vista. Se trata de uno de los rincones con más encanto de los Pirineos.