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EXCURSIONES Hoya de Huesca/Plana de Uesca

Agüero y Murillo, el Gállego rodeado de mallos

Los mallos son imponentes farallones rocosos compuestos por conglomerados de cantos rodados. Los más afamados dieron lugar al Reino de los Mallos, territorio regentado entre 1097 y 1111 por Doña Berta, segunda mujer del rey aragonés Pedro I. Además de Loarre y los Mallos de Riglos, esta posesión contaba con los Mallos de Agüero, cerca de la población de Murillo de Gállego.
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En esta ocasión se propone visitar el tramo medio del río Gállego, bien conocido por los Mallos de Riglos y por los deportes de aventura que se practican en esta zona. En este entorno hay más puntos de interés para descubrir, y ese el objetivo de esta propuesta de excursión. Para acceder a esta parte de la Hoya de Huesca se dispone una carretera desde Huesca, aunque también se puede acceder desde el norte a través del puerto de Santa Bárbara y el embalse de La Peña.

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Antes de llegar a Murillo de Gállego, parte la carretera de acceso a Agüero. Se trata de una población situada al pie de los mallos del mismo nombre. Un poco antes de alcanzar el casco urbano parte una carretera asfaltada a mano derecha que pasa junto al cementerio, y alcanza la parte alta del núcleo. Para la mañana se propone realizar una sencilla caminata que ofrece una visión global de sus mallos. La Vuelta a los Mallos de Agüero cuenta con un recorrido de poco más de tres kilómetros, y puede realizarse de manera pausada en hora y media.

TIEMPO

DESNIVEL

DIFICULTAD

1 h 30 min

100 m

fácil

En una curva antes de alcanzar el pueblo, se ubica el cartel indicador de donde arranca el sendero. Asciende por la ladera oriental bordeando la mole rocosa. Desechando los senderos que parten hacia la derecha se alcanza un collado por donde pasa una pista. Su trazado descendente se encamina a la parte trasera de los mallos. La pista está en muy mal estado, pero permite caminar sin problemas.

La vegetación de la umbría cuenta con arbolado de mayor porte y densidad que el resto de las laderas. En la parte baja, cerca de un depósito de agua, parte una pista a la izquierda que continua bordeando los mallos. Ahora se recorre la parte alta del barranco de la Rabosera, coronado en la margen opuesta por pequeñas formaciones rocosas. La senda se aproxima a la Peña Sola, un mallo ligeramente desligado del resto de la formación. Ya con el pueblo a la vista, junto a un cartel informativo parte un sendero empinado que conduce a los pies del mallo. Se aprecia en toda su magnitud sus dimensiones y el tajo llevado a cabo en la roca, con excelentes vistas tanto hacia el pueblo como en dirección al barranco antes recorrido. Sólo resta descender en dirección al casco urbano accediendo por su parte alta.

Es de obligada visita un paseo por las calles de Agüero. Conserva el sabor de su arquitectura tradicional, con bellos rincones embellecidos por sus habitantes. En la parte central del núcleo se abre una plaza que alberga la iglesia de San Salvador. Se trata de una construcción de origen románico reformada en el siglo XVI. Al exterior sobresale su portada compuesta de cuatro arquivoltas con decoración geométrica y capiteles figurados. En el tímpano aparece representado el Pantocrátor y el Tetramorfo. Y junto a ella la torre con tres pisos y campanario separados por impostas.

Sin embargo la joya arquitectónica de la población está situada fuera del casco urbano. Antes de alcanzar la población es preciso tomar una pista señalizada a mano derecha que conduce a la ermita de Santiago. Se trata de una obra inacabada que consta de tres grandes ábsides y un pequeño tramo de nave. La portada tiene cuatro arquivoltas de arco de medio punto, con capiteles figurados de gran variedad temática y belleza. El tímpano es una pieza maestra que representa una bella imagen de la Adoración de los Reyes Magos.

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Para la tarde se reserva la visita a la población de Murillo de Gállego. Sus casas se apiñan sobre la carretera, con la iglesia en uno de los extremos. Desde la carretera una calle permite subir andando a la plaza mayor. Allí se alza la Casa d’a Billa, edificio de arquitectura aragonesa que alberga el ayuntamiento. Cerrando la plaza se encuentra la iglesia de San Salvador. Al exterior se puede apreciar la mezcla de estilos: el románico de su origen marcado por la cabecera de tres ábsides situada en la parte trasera y el resto procedente de la reforma del siglo XVI con la galería de arcos de medio punto de ladrillo coronada con almenas así como la torre cuadrangular que sobresale del conjunto. De su interior destaca la cabecera románica con decoración en capiteles y la cripta que tiene la misma estructura que la nave.

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Avanzando por la calle principal de trazado ascendente se pueden apreciar su rica arquitectura civil, con portadas y vanos decorados. En uno de los extremos de la población se encuentra la ermita de la Virgen de Liena. El acceso se antecede de pórtico gótico sobre pilares hexagonales que constituye un bonito mirador sobre la población. En la parte trasera de la ermita hay necrópolis altomedieval compuesta por tumbas antropomorfas. Desde la ermita una calle sirve para coronar el casco urbano de la población alcanzando el solar donde estuvo antaño el castillo. Ahora este espacio ha sido acondicionado como un mirador, gracias a sus excelentes vistas de la localidad, del valle del río Gállego y de los Mallos de Riglos.

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La visita a la localidad se completa con la visita al Museo de la Electricidad. Se emplaza al pie de la carretera, junto al barranco que antecede al casco urbano. Hace años este espacio fue fábrica de harinas y ahora alberga las piezas de la antigua central hidroeléctrica situada junto al río Gállego. La planta calle contiene los elementos más llamativos, las turbinas utilizadas para producir electricidad. En la planta alta se muestran objetos tan curiosos como antiguos teléfonos, así como una gran rueda de un molino para elevar agua. La visita se completa con un pequeño sótano donde se exponen fotografías de la antigua central y multitud de pequeños objetos relacionados con la electricidad empleados en el siglo XX. 

 

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