El río Mesa nace y discurre por tierras de Guadalajara a lo largo de su primer tramo. En su recorrido por Aragón, entre Calmarza y Jaraba, ha modelado un bello y agreste cañón donde anidan buitres por doquier. Muy cerca de Jaraba afloran las afamadas aguas termales que alimentan varios balnearios. Ibdes despide al río ya de camino al pantano de la Tranquera, donde mezcla sus aguas con las del río Piedra.

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Mapa de la propuesta Valle del Mesa.

El valle del río Mesa se emplaza al sur de la Comarca Comunidad de Calatayud. El mejor acceso parte desde la ciudad bilbilitana, junto a la cual pasa la autovía del Nordeste. Tomando dirección a Nuévalos, en su casco urbano se toma una nueva carretera que bordea el pantano de la Tranquera. Cinco kilómetros después aparece el cartel indicador hacia Jaraba. El resto del recorrido discurre por el precioso valle formado por el río.

Es necesario remontar el río hasta aproximarse al límite con tierras castellanas. Tomando como referencia el Santuario de la Virgen Jaraba que se visitará más tarde, 2,7 kilómetros después de rebasarlo, se dispone de un lugar para dejar el vehículo antes de llegar a una curva pronunciada. Anteriormente, a mano derecha de la carretera, está el punto de partida para acceder al Mirador de los Buitres.

TIEMPODESNIVELDIFICULTAD
30 min (ida)150 mmedia
Mapa topográfico con el sendero que asciende hasta el mirador de los Buitres, desde el río Mesa.

En el inicio del sendero se atraviesa el río por un puente de madera. Poco después se toma el sendero de la izquierda. Tras avanzar por el fondo del valle al borde del pinar, enseguida comienza el ascenso entre roquedos y pinares. El desnivel es fuerte para salvar los farallones rocosos que encajonan el valle. En unos veinte minutos de sinuoso ascenso se corona la parte más alta. Sólo resta un pequeño tramo para alcanzar una caseta de madera para la observación de las aves, así como los dos miradores acondicionados al borde de las paredes rocosas. El emplazamiento no puede ser más espectacular. En el acusado meandro del río, con vistas al valle, los farallones y los buitres dominan este paisaje.

Vista desde el Mirador de los Buitres, con el cañón del río Mesa a los pies.

Al finalizar el desfiladero del río Mesa surge el pequeño y pintoresco enclave de Calmarza, sobre un pequeño espolón rocoso. Es recomendable dejar el vehículo junto a la carretera y dar un paseo por la población. Tras cruzar el puente, a la derecha se pasa cerca de una plazoleta donde se encuentra su ayuntamiento. Conserva en su parte baja una lonja de dos vanos de medio punto. El resto de la renovada fachada sigue la estructura de un caserón aragonés, con balconada principal y galería de vanos en la parte alta. Atravesando la lonja se accede por una calle quebrada a la iglesia de San Blas. Se trata de una construcción neoclásica, levantada sobre la anterior fábrica del siglo XIII. A los pies se alza una espadaña de dos vanos reconvertida en modesta torre. Avanzando por la calle que recorre longitudinalmente la población, ésta toma dirección al río Mesa. Se pasa junto a un robusto peirón con una hornacina, que se corona con una cruz de forja. A partir de este punto el río se flanquea de pequeñas huertas. Ya en el cauce, un puente invita a cruzar a la otra orilla. A escasos metros, se puede disfrutar del rincón más bello de la localidad, la cascada de Pozo Redondo. A corta distancia se puede acceder hasta un pequeño mirador de la cascada que permite verla en primer plano. Un rincón rodeado de abundante vegetación.

Cascada del Pozo Redondo, donde se precipitan las aguas del río Mesa, a escasa distancia de las casas del pueblo de Calmarza.

Para la tarde se reserva la visita al cañón formado por el río  Mesa. Uno de los rincones más fotografiados es el Santuario de la Virgen de Jaraba. Está situado en un mirador natural situado a media altura, en una de las paredes del desfiladero. La aparición de la Virgen tuvo lugar ante unos pastores al otro lado del barranco, en el año 1135. Debido a la falta de espacio allí no se pudo construir el templo inicial. El actual santuario fue construido a principios del siglo XVIII. Al templo le acompañan la antigua residencia de capellanes. En época barroca fue reedificado por completo, siendo terminado en 1732.

Santuario de la Virgen de Jaraba enriscado a media altura en las paredes del barranco de la Hoz, tributario del río Mesa.

Si se dispone de tiempo se puede dar un agradable paseo por el barranco de la Hoz Seca. El recorrido no tiene pérdida ya que no hay posibilidad de abandonar el barranco y además apenas cuenta con desnivel. En su trazado se puede contemplar un paisaje rocoso espectacular con paredes de más de cien metros de altura que flanquean el desfiladero, donde abundan las rapaces y los córvidos. También se pasa junto a numerosos abrigos reconvertidos en parideras por el hombre, en su labor de pastoreo tradicional.

Volviendo a la carretera se toma dirección a la villa termal de Jaraba. El conjunto balneario por el cual es conocida se encuentra en las cercanías del casco urbano. Atravesando el casco urbano se encuentran los Baños de Serón. Junto a la carretera está en primer lugar el Balneario Sicilia y poco más adelante los Baños de la Virgen. En el entorno de todos ellos el cauce del río se acompaña de arboledas y se flanquea por rojizos murallones. Las aguas brotan a 34 grados, estando indicadas para dolencias renales y reumatismos crónicos.

Acceso principal a los Baños de la Virgen, el primer balneario de la villa termal de Jaraba.

En el centro de la localidad se alza el Monumento al Agua, en homenaje a las aguas cuya abundancia dio origen al nombre de la localidad. A escasa distancia se abre la plaza mayor, presidida por el Peirón de San Antón. Construido en ladrillo bajo estilo mudéjar, se compone de varios cuerpos de planta cuadrada y tiene la imagen de San Antonio Abad. En la misma plaza está el edificio del ayuntamiento. En su parte baja se abren tres arcos de medio punto con una balconada de hierro forjado sobre el arco central. En un extremo de la población, ligeramente elevada, se ubica la iglesia de la Transfiguración. Se trata de una fábrica del siglo XVI, ampliada en el siglo XIX. En la fachada principal se abre el acceso, de arco de medio punto coronado con sencillo frontón triangular. En un lateral se alza la torre de planta cuadrada, con un vano por costado y rematada con tejado a cuatro aguas. Desde este punto se puede acceder a la parte alta de la localidad donde se emplazan los antiguos pajares y las eras. En este punto se ha acondicionado el Mirador de las Eras del Castillo, con buenas vistas del valle formado por el río Mesa.

Peirón de San Antón en primer término, en la plaza mayor de Jaraba.

Para el día siguiente se reserva la visita a la localidad de Ibdes y su entorno. El río Mesa discurre ahora por un valle más amplio rodeado de amplias zonas de de cultivo. De visita obligada es la Ruta del Agua. En las inmediaciones del casco urbano, junto a la carretera el Peirón de San Juan marca el inicio del recorrido. Poco más adelante está el acceso a la Gruta de las Maravillas, acondicionada para su visita. Una cueva subterránea que oculta formaciones de estalactitas y estalagmitas. En su interior cuenta con dos galerías, una de 15 y otra de 45 metros. Frente al acceso se levanta un gran caserón, en cuya fachada de piedra de sillería y conserva el acceso de arco de medio punto y el trabajo de forja en sus rejas. Unos metros más adelante está el acceso a la Gruta de la Soledad. Fue construida por la Orden de San Juan en el siglo XII. La ermita-cueva está formada por un pequeño altar natural excavado en la roca. Abundan las formaciones cársticas debido a las filtraciones de agua. Una torre de ladrillo de cuatro ventanas y techo semiesférico ilumina el interior de la cueva a modo de tragaluz.

Y poco más adelante el rincón más bello de la localidad, el Salto de La Paradera. Su origen es una pequeña presa construida para alimentar una central hidroeléctrica construida en el siglo XIX. Estuvo en funcionamiento hasta la década de los sesenta. Una pasarela elevada permitía la regulación de la presa. Ahora sirve para contemplar desde lo alto el paraje natural. Se ha acondicionado el entorno para la visita y como área de recreo. Un pequeño sendero permite admirar el paraje natural. El agua del río se precipita en una amplia cascada que desemboca en la parte más profunda, a modo de pequeño desfiladero. La vegetación inunda las márgenes convirtiendo el espacio en un auténtico vergel salpicado por las gotas de agua que manan del salto.

Salto de La Paradera, perteneciente a la Ruta del Agua situada en las inmediaciones de Ibdes.

Desde la carretera, el acceso se introduce en Ibdes por su arteria principal, la calle Rúa. A lo largo de su recorrido abundan las casas solariegas. Tomando la calle Hospital se asciende sin pérdida hasta alcanzar el edificio más importante de la localidad. La iglesia de San Miguel fue levantada sobre los restos del castillo medieval destruido en el siglo XIV, durante la guerra de los Pedros. Las obras fueron llevadas a cabo a comienzos del siglo XVI, bajo el influjo gótico. Al interior se divide en tres naves, con nave central cubierta con bóveda de crucería que se cierra con cabecera poligonal. Allí se aloja un retablo obra de Pedro Moreto y fechado en el año 1555. El coro del siglo XVI, tallado en madera de nogal, procede del monasterio de Piedra. La torre de planta rectangular fue reaprovechada del antiguo castillo. La bella portada se compone de arco de medio punto flanqueada por pares de columnas. Al exterior destacan los acusados contrafuertes, entre los que se abren los vanos de iluminación interior, unos geminados y otros apuntados. En todo su perímetro el edificio se corona con galería de arcos de medio punto bajo el alero. Ahora resta descender hasta la calle principal. En su parte central se abre la plaza donde está el ayuntamiento. En su fachada de ladrillo se abren una lonja de arcos de medio punto y se corona con galería de arcos en su parte superior.

Imagen exterior de la iglesia de San Miguel, en la parte alta del casco urbano de Ibdes.

Para terminar la visita al valle se recomienda hacer una parada en la ermita de la Virgen de San Daniel. El conjunto, levantado en el siglo XVII, está formado por la ermita y la vivienda utilizada antaño por los santeros. Desde este punto se puede apreciar el tramo final del río Mesa, poco antes de su desembocadura en el río Piedra. Dependiendo el nivel de las aguas del embalse de la Tranquera este tramo puede estar inundado o mostrar el curso del río surcando un paisaje desnudo.  

Acceso a la ermita de la Virgen de Daniel, de Ibdes. Desde este mirador se contempla el final del río Mesa desembocando en el embalse de la Tranquera.