La comarca del Campo de Borja se encuentra fuertemente ligada a la producción vinícola. Sin embargo este territorio situado a piedemonte del Moncayo tiene mucho más que ofrecer. Su capital, Borja, aglutina un buen número de edificios de interés. El Santuario de Misericordia, ahora famoso por el Ecce Homo, con magníficas vistas de la comarca. Y la visita a un palacio con un contenido de gran valor histórico, perteneciente a los Condes de Bureta.

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El acceso natural a la comarca del Campo de Borja es la carretera de Soria, que parte del valle del Ebro a la altura de Gallur. Toma dirección a las tierras del Moncayo, mítica montaña siempre visible desde cualquier punto de esta comarca. La primera localidad en toparse es Magallón. La antigua carretera se dirige al casco urbano. Antes de alcanzar las primeras viviendas, un camino asfaltado conduce al convento de los Dominicos, antigua sede del ayuntamiento. Se trata de un palacio aragonés de grandes dimensiones que se remata con galería de arquillos. Junto al mismo se encuentran los restos de la iglesia de Nuestra Señora de la Huerta, importante muestra del mudéjar del siglo XIV. Tras su abandono ahora sólo conserva los muros y el ábside octogonal decorado con paños de arcos entrecruzados y rombos de ladrillo. Además se abren grandes ventanales apuntados, en cuyo interior lucen delicados trabajos en yeserías mudéjares. 

Desde este punto arranca la calle principal, que aglutina varios ejemplos de palacios que denotan la importancia de la villa en el pasado. De ella parte una calle que desemboca en la plaza de España. Está formada por un conjunto de inmuebles de diferentes épocas, algunos de los cuales cuentan con porche. La plaza está presidida por el edificio del ayuntamiento, con fachada de ladrillo y soportales en su parte inferior. En un costado de la plaza destaca la ermita del Rosario, levantada en el siglo XVII. Su fachada en ladrillo resalta por la abundante decoración barroca.

Volviendo a la vía principal, un poco más adelante parte una calle que asciende de manera directa a la parte alta, donde estuvo el castillo. Una escalinata antecede a la iglesia de San Lorenzo. El edificio fue levantado en el siglo XIV, aunque ha sido reformado en numerosas ocasiones. Cuenta con tres naves cubiertas con bóvedas de crucería estrellada. Su austera fachada contrasta con la vista posterior de la construcción, donde se aprecia el único resto del castillo, la torre del Homenaje reconvertida en campanario de la parroquial. El entorno de la iglesia constituye un magnífico mirador de la comarca.

Avanzando en dirección a Tarazona, en cinco kilómetros se alcanza la capital comarcal. Borja está coronado por la silueta del espolón yesífero donde estuvo ubicado el castillo, del que actualmente quedan escasos restos. Desde la travesía parte una calle que conduce directamente a la Puerta de Zaragoza, donde está ubicada la oficina de turismo. Antes se pasa junto a la sobria fachada del Convento de la Concepción, cuya iglesia destaca por su decoración barroca. Atravesando el portal, perteneciente a la antigua muralla medieval, se avanza al frente para luego tomar la primera calle a la derecha que desemboca en la plaza de Santa María. La ex-colegiata de Santa María cuenta en su fachada con un atrio de grandes dimensiones que guarece el acceso, abierto en sus costados por arcos de medio punto. El exterior se completa con dos esbeltas torres, una de ellas mudéjar conocida como Torre del Reloj, y la otra de estilo clasicista. La iglesia cuenta en su interior con una amplia nave culminada con ábside poligonal, decorada con yeserías de estilo neoclásico.

Junto a ella se encuentra el Museo de la Colegiata. Tras una profunda restauración del palacio renacentista, sede del hospital Sancti Spiritus, ahora alberga tres plantas con diferentes salas expositivas que muestran fondos religiosos, en torno a un pequeño patio de bella factura. Cerca de la plaza se encuentra la Casa de las Conchas, edificio del siglo XVI. Debe su nombre a la forma de los clavos que decoraban su puerta. La fachada principal en ladrillo cuenta con acceso de medio punto bajo escudo de armas. Destacan dos vanos compuestos por arcos mixtilíneos con decoración en yesería de estilo gótico. Volviendo a la arteria principal, en ella se abre la plaza del Mercado. Uno de sus costados alberga la zona porticada. El inmueble de mayor antigüedad es la Casa de los Angulo, con bella puerta de ingreso que se abre bajo los porches.

Tomando la calle San Bartolomé se pasa cerca de la Casa de Doña María de Aguilar, un palacio del siglo XVI. Destaca la típica arquería aragonesa bajo el alero. A escasos metros se levanta la plaza del Olmo. En un rincón parte la calle de San Francisco, donde se fueron construyendo a lo largo de los siglos XVI y XVII un buen número de palacios. Esta vía de comunicación termina al flanquear el Arco de Santo Domingo. Perteneciente al recinto medieval data del siglo XVI y se compone de un gran arco. Al otro lado se abre una plaza, con la antigua iglesia de San Miguel en un costado. El Museo de Arqueología utiliza como espacio expositivo el interior de la iglesia tras su restauración. Una serie de vitrinas muestran al visitante los restos arqueológicos de toda la zona.

De nuevo se vuelve por el mismo camino hasta la plaza del Olmo y sólo resta tomar una calle para llegar a uno de los espacios más bellos de la localidad, la plaza de España. Presidida por el ayuntamiento, la sede se emplaza en un palacio aragonés del siglo XVI. En su fachada de ladrillo se abren vanos adintelados, con balcones en planta principal flanqueando el escudo de la villa. Se culmina con galería de arcos de medio punto doblados. Otro de los edificios destacados de la plaza es el antiguo Pósito Municipal. En él se almacenaba el grano para los tiempos de carestía. Todavía luce en su fachada el escudo municipal.

Para la tarde se propone la visita al Santuario de Misericordia, tomando la carretera que parte del casco urbano. Situado a una distancia de cuatro kilómetros, está enclavado al borde de la muela de Borja, una gran planicie elevada del resto del paisaje a una altitud de 784 metros. El conjunto original lo constituye la hospedería y la iglesia, rodeada por abundantes viviendas de recreo salpicadas en medio de un amplio pinar. Tras dejar el coche en el aparcamiento, se cruza la carretera y se asciende a la plaza situada ante el edificio. Una rústica fuente de piedra antecede al acceso principal, que sirve de acceso tanto a la iglesia como a la hospedería. Fue construido en el siglo XVI para albergar a los clérigos que atendían el culto del santuario. Una escalera conduce a las antiguas habitaciones, ahora utilizadas como pequeñas viviendas para el verano. En cuanto a la iglesia, ésta consta de una nave con capillas laterales. En agosto de 2012 saltó a la fama este espacio gracias al repinte de una obra del pintor Elías García, el Ecce Homo, por parte de una parroquiana, Cecilia Giménez. El resultado poco acertado se extendió por redes sociales a todo el mundo, provocando un peregrinaje de curiosos para ver el resultado de la obra, depositada en la iglesia del santuario. Además se ha creado un museo dedicado a la pintora local, en los bajos del edificio de la hospedería.

La visita al santuario se puede completar con la ascensión al Calvario. Un estanque situado junto al albergue, a escasos metros del santuario, es punto de partida del camino de ascenso. También se puede ascender en coche tomando un desvío posterior en la carretera. Atravesando el pinar se alcanza la ermita del Calvario. Se trata de una curiosa fábrica levantada en 1565, siendo de planta circular en piedra de sillar. Las vistas del campo de Borja desde este punto son amplias y de gran belleza.

Como final de excursión se reserva la pequeña localidad de Bureta, que esconde una de las joyas arquitectónicas de la comarca. Desde Borja parte la carretera de Ainzón, y desde allí sólo restarán dos kilómetros para alcanzar el destino. En pleno casco urbano se abre una gran plaza donde se levanta el Palacio de los Condes de Bureta. El edificio corresponde a una sucesión de etapas que culminan en el siglo XVII, siendo el elemento más singular la galería de arquillos de arcos de medio punto en ladrillo que culmina parte del edificio. En 1678 fue otorgado el título nobiliario a Antonio María de Resende por el rey Carlos II. Durante los Sitios de Zaragoza, la Condesa de Bureta tomó protagonismo como heroína gracias a las gestas y al ofrecimiento de parte de su patrimonio en la lucha contra los franceses. Tras su restauración se ofrece la visita al interior del palacio, conservado en excelente estado. En la primera planta se encuentra la biblioteca, con un valioso archivo con documentos que abarcan los siglos XII al XIX. Otras estancias son la sala de música o la sala de billar. En la segunda planta se pueden visitar los aposentos de la condesa, así como el comedor y salón Blanco, uno de los más interesantes de todo el complejo residencial. La última planta constituye el espacio abierto por una amplia galería, con buenas vistas de los alrededores. Desde el palacio se puede acceder a la tribuna de la iglesia de Santa Cruz, adosada al palacio y que fue costeada por los condes. Construida en el siglo XVII, consta de nave rectangular cubierta con bóveda de lunetos. Al exterior, la fachada fue proyectada con dos torres, una en cada costado. Sin embargo sólo se llevó a cabo una de ellas, de sección octogonal y rematada con chapitel bulboso.