Galve fue ocupado por los dinosaurios hace unos 125 millones de años. Este vínculo por descubierto por José María Herrero hace unas décadas. Gracias a sus hallazgos esta población turolense ha quedado prendada por los dinosaurios. Con la construcción de un parque paleontológico y dos museos dedicados a estos animales se ha convertido en una de las localidades de referencia para los amantes de estos reptiles fósiles.

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La población de Galve se emplaza en el centro de la provincia de Teruel. Para acceder a este enclave debe tomarse la carretera nacional que une las localidades de Utrillas y Teruel. Frente al desvío de Cañada Vellida parte una carretera regional, y poco más adelante un nuevo ramal conduce definitivamente a nuestro destino. Se emplaza en el curso medio del río Alfambra, en un valle abierto delimitado por zonas angostas del río, aguas arriba y debajo de este tramo. En su casco urbano cabe destacar varios edificios. En el centro está la plaza donde se alza la Casa Consistorial con su tradicional lonja de dos vanos rebajados en su parte baja. Un poco más adelante, una escalinata permite el ascenso a los pies de la iglesia de la Asunción. Su portada se abre dentro de un gran arco de medio punto, y junto a ella se alza la torre de ladrillo en cuya parte alta presenta sección octogonal. Y en las inmediaciones de la plaza destaca la Casa de la Era, una casona que data el año 1692 como así figura en su portada.

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icono exclamación amarillo_En la localidad se encuentra el importante Museo Paleontológico de Galve. A pesar de su apariencia exterior discreta, su interior alberga una amplia colección de restos originales de dinosaurios, cuyo trabajo se debe a un vecino de la localidad, José María Herrero. Desde el año 1957 se dedicó a recoger restos fósiles en los alrededores, y gracias a su ansia por conocer más estuvo estudiando e investigando sobre los diferentes animales que vivieron en esta zona hace entre 130 y 120 millones de años. El museo muestra restos de dinosaurios entre los que se pueden destacar gran parte del esqueleto del Aragosaurus Ischiaticus, el primer dinosaurio bautizado en España o restos del esqueleto del Galvesaurus Herreroi, un saurópodo de 16 metros de largo que toma el nombre de su descubridor. Pero también restos de otros animales que convivieron en el Cretácico Inferior en esta zona como cocodrilos, tortugas, peces y tiburones. El contrapunto a los dinosaurios lo ponen restos de micro vertebrados que compartieron hábitat con ellos, que deben observarse con una lupa binocular.

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Foto cedida por el Museo Paleontológico de Galve

Tras la visita a la localidad es recomendable darse un paseo por las riberas del río Alfambra, donde se encuentra el Parque Paleontológico de Galve con varias reproducciones a tamaño real de los dinosaurios encontrados. Se atraviesa el pueblo por la calle Mayor y arranca una pista que alcanza el río en un bello entorno salpicado de chopos cabeceros. Su característica forma con troncos de gran calibre y copas reducidas de las que parten ramas de menor tamaño responde a que de ellos se extraía mediante la poda periódica madera para la construcción. En este entorno se encuentran el Iguanodon, es un herbívoro que podía medir entre cinco y doce metros de largo, y unos cinco metros de altura. Caminaba habitualmente sobre dos patas, aunque también lo hacía a veces sobre las cuatro. La otra reproducción corresponde al Aragosaurus, un saurópodo del cual sólo se han encontrado restos en esta población. Se trata de un herbívoro que medía de largo unos quince metros y unos seis metros de alto. Su peso podía aproximarse a las diez toneladas. Caminaba sobre cuatro patas. Se puede prolongar el paseo río abajo para ver un puente medieval. Se trata de una construcción de sillería robusta. Cuenta con dos arcos de diferente tamaño sobre los cuales dispone de plataforma de forma alomada.

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Volviendo a la localidad, cerca de la plaza del ayuntamiento, parte la pista de acceso al centro de Dinópolis por la que se alcanza de nuevo el río tras recorrer un kilómetro y medio. Allí se encuentra el Carnosaurus, un carnívoro provisto de patas robustas, y cabeza de grandes dimensiones con dientes de gran tamaño. En cuanto a los miembros delanteros, éstos son de pequeño tamaño, a modo de manos.

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Los yacimientos de icnitas de Galve son los más importantes de Aragón, y datan de hace más de cien millones de años. Las icnitas son las huellas fósiles que dejaron los dinosaurios. Gracias a ellas se puede saber la velocidad a la que se desplazaban, si vivían solos o en grupos, etc. En Galve hay dos yacimientos de gran importancia. A uno de ellos se accede tras atravesar el río Alfambra junto a una reproducción del Carnosaurus. Continuando por la pista principal, y tras recorrer desde el río unos tres kilómetros y medio se alcanza el yacimiento de los Corrales del Pelejón. Se trata del primer yacimiento de icnitas encontrado en Aragón. Cuenta con cuarenta icnitas distribuidas en siete rastros. La mayor parte corresponden a dinosaurios carnívoros, con huellas de tres dedos, más grande el central. También hay huellas de ornitópodos, con huellas de tres dedos, pero con el dedo central más corto.exc10_yacimientocorralesdelpelejon

icono exclamación amarillo_Por la tarde se propone la visita a una de las sedes del Territorio Dinópolis situada en esta localidad, Legendark. Se encuentra a las afueras del pueblo. Lo que más impresiona al visitante es la reproducción de una familia completa de Aragosaurus a tamaño real, formada por dos ejemplares adultos y dos crías. Este saurópodo medía 18 metros de longitud y podía pesar 20 toneladas de peso. Se exponen tanto restos originales de este dinosaurio, como de Hypsilophodon e Iguanodon, las otras dos especies de las que también se han encontrado restos en Galve. También de ocho especies de animales definidas aquí primera vez, entre las que se encuentran mamíferos, reptiles, anfibios o peces. Otra de las reproducciones que llama la atención es un nido de huevos con crías de dinosaurio. Además de los fósiles de gran valor científico el centro cuenta con un laboratorio en el que se pueden comprobar cómo se restauran los restos encontrados.

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Foto cedida por el Dinópolis

Se pueden completar los conocimientos sobre estos animales ya de vuelta, visitando el yacimiento de las Cerradicas, situado a menos de un kilómetro antes de entrar en Galve, y muy cerca de la carretera. Este yacimiento cuenta con más de sesenta icnitas, agrupadas en cuatro rastros de huellas. Tres de ellas son de icnitas de tres dedos, más grande el central. Se trata de tres ejemplares de Therangospodus oncalensis de una longitud de unos cuatro o cinco metros, siendo carnívoros. El cuarto rastro es de un dinosaurio ornitópodo, que apoyaba las manos al andar, aunque no era lo más habitual en su especie. Su longitud podría ser de unos cinco metros.

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