Al sur de la comarca del Somontano y atravesado por el meridiano de Greenwich se encuentra la villa de Berbegal. Su casco urbano se emplaza sobre una pequeña muela elevada con vistas hacia todos los puntos cardinales. Un lugar de paso desde tiempos históricos, junto a la vía romana entre Ilerda y Osca y al camino de Santiago.  En sus alrededores la ruta de los pozos fuente ofrece otro aliciente más para la visita de esta zona.

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Al punto de partida, la localidad de Pertusa, se puede acceder por varios itinerarios. Desde la capital aragonesa la ruta más directa parte de la autovía mudéjar a la altura de Almudévar. Después se atraviesa Tardienta, Grañén y Sesa. Y desde la autovía Huesca-Lérida se debe tomar la salida de Angüés, de la cual dista unos 16 kilómetros. Sin cruzar el puente sobre el río Alcanadre es necesario situarse en el arranque de la carretera de Sesa. A escasa distancia y junto a ella aparecen restos del antiguo trazado de la vía romana que servía de conexión entre las ciudades de Osca e Ilerda. En el pavimento petrificado se pueden observar incluso las rodadas de los carros. Un poco más arriba parte una pista que conduce a la ermita de la Virgen de la Victoria. Su trazado tiene un fuerte desnivel, pero es apto para todos los vehículos. Permite ganar altura y disfrutar de un mirador excepcional de Pertusa, encajada en un precioso meandro del río Alcanadre. De la ermita sobresale la robusta espadaña de piedra sillar integrada en su construcción.

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Volviendo a la carretera se desciende hasta la población. En su casco urbano destaca la iglesia de Santa María. De su origen románico conserva una cripta, y el claustro proveniente de la etapa gótica. En su exterior el elemento más sobresaliente es la torre. Fue llevada a cabo en 1575. De planta hexagonal se alza mediante cuatro cuerpos. Tiene decoración plateresca con columnas adosadas en las aristas y hornacinas con figuras de santos.

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La ruta toma dirección a la villa de Berbegal, que se asienta sobre un tozal bien visible desde lejos. El acceso deja en la plaza de Europa, desde donde parte la visita. A escasos metros está la calle mayor, la cual vertebra todo el núcleo. En la parte central aparece la plaza Constitución, con la Casa de la Villa. Se trata de un palacio del siglo XVI de ladrillo. Consta de tres plantas y se remata con la característica galería de arcos de medio punto. Un poco más adelante surge la plaza de España. Allí se alza la iglesia de Santa María la Blanca, cuya obra data de finales del siglo XII. Está compuesta por tres naves que se culminan con sendos ábsides semicirculares. La portada principal está formada por seis arquivoltas. Cuenta con tímpano decorado y crismón, con un pantocrátor enmarcado en una mandorla y rodeada de tetramorfos. Poco después, en el siglo XIII, se construyó la torre de planta cuadrada. La parte baja forma un pórtico que se abre con arcos apuntados en tres de sus costados. En el segundo cuerpo de la torre se abren vanos alargados de arcos de medio punto dispuestos de la misma manera.

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Uno de los atractivos de la población son las magníficas vistas que desde su casco urbano se pueden observar. Han sido acondicionados tres miradores con sus respectivos paneles de interpretación. Al final de la calle calle mayor, en dirección al oeste, está el mirador de Muro de Rella. Volviendo por la calle principal, siguiendo las indicaciones se alcanza el segundo de ellos. Desde el Mirador del Cornero se aprecian vistas en dirección al este. Y retomando la calle mayor, en el extremo opuesto está el mirador de los Pirineos, en dirección al norte, situado en el muro de Pueyo. En días claros el horizonte de esta vista lo marca la cordillera pirenaica.

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Para la tarde se propone descubrir una de las singularidades de las tierras del sur del Somontano. A unos siete kilómetros se emplaza la población de Laluenga. Desde la travesía, frente a un crucero, parte un camino asfaltado que conduce a las instalaciones deportivas. Justo enfrente esta el Centro de los Pozos Fuente del Somontano. Se accede al interior automáticamente introduciendo unas monedas. Sus paneles informativos sirven para comprender las claves de estos curiosos elementos de arquitectura hidráulica muy abundantes en toda la comarca. En esta zona los manantiales en superficie son escasos, y fue necesario excavar los pozos como solución para llegar a los cursos de agua subterránea. Casi todos ellos cuentan con un primer tramo descubierto, ahora protegido tras su acondicionamiento con un tejado. Se desciende mediante escaleras, y les sucede otro tramo cubierto con bóvedas, que aloja el manantial excavado en la roca.

El centro de interpretación está situado junto al pozo fuente de mayores dimensiones de todos los de este tipo, el Pozo Nuevo. Se accede a través de una gran escalera con una anchura de cuatro metros. La escalinata consta de 78 escalones divididos en tramos por varios rellanos, y tiene una longitud total de 35 metros. Un arco primer arco apuntado abre el primer tramo cubierto. Le sucede más abajo otro tramo que se abre con un arco de medio punto donde figura la fecha de 1766. Se alcanza la cámara cuadrada de tres metros y medio de lado. De ella parten tres galerías de 16 metros de longitud, excavadas para captar el agua en momentos de sequía.

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A escasos dos kilómetros se encuentra Laperdiguera. Se articula en torno a la calle mayor. En su arranque parte otra calle que asciende hasta la elevación donde está la iglesia de los Santos Pedro y Pablo. Su elemento más curioso es la torre, erigida en 1919, una de las pocas obras historicistas de la comarca. Cuenta con arcos conopiales y óculos lobulados entre guirnaldas. Se atraviesa la localidad por la calle en la que aparecen buenas muestras de arquitectura civil entre las que destaca Casa Cavero. Se abandona el casco urbano unos cien metros y sin pérdida se alcanza otro pozo fuente. Una gran cisterna a la que se accede por una escalinata. Un arco de medio punto sirve de acceso al depósito. A continuación aparece un tramo cubierto con bóveda de medio cañón apuntada que descansa sobre cuatro arcos, con una profundidad de siete metros y una longitud total de 21 metros.

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Y para finalizar la visita a tres de los pozos fuente más significativos del Somontano hay que trasladarse a Lagunarrota. Volviendo a Berbegal, bordeando la población por su derecha, se alcanza una rotonda de donde parte la carretera de acceso. Al final de la recta, y antes de comenzar el ascenso está el Pozo Bajo. Es visible por el tejado que lo cubre, a la izquierda de la carretera. Se accede a través de una escalinata. A continuación hay un tramo de bóveda de sillares, y otro menor excavado en la roca. Su profundidad total es de 10 metros, y su longitud de 26 metros. Como final de la excursión es recomendable ascender hasta el pequeño pueblo. En su parte central se abre una gran plaza que alberga la iglesia parroquial. Junto a ella se ha acondicionado un mirador con excelentes vistas de la atalaya de Berbegal con las sierras prepirenaicas como telón de fondo.

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El tramo más abrupto del cañón del Río Vero se descubre realizando uno de los descensos barranquistas más conocidos de la Sierra de Guara. Sin embargo en sus inmediaciones también se puede descubrir de manera sencilla una naturaleza agreste, en la cual queda la impronta humana del arte rupestre llevado a cabo hace miles de años.

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plano_fsemana4_Para comenzar el fin de semana se toma dirección a la pequeña localidad de Lecina. A 13 kilómetros de distancia de Colungo aparece junto a la carretera un amplio aparcamiento de tierra. Este punto sirve de aproximación al Molino de Lecina, primer objetivo.

TIEMPO

DESNIVEL

DIFICULTAD

20 min (ida)

50 m

baja

Y también puede realizarse la caminata completa hasta la Ermita de San Martín.

TIEMPO

DESNIVEL

DIFICULTAD

1 h 15 min (ida)

100 m

baja

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En cinco minutos bajando se alcanza el río, el cual se atraviesa por un puente. A la derecha, en otros cinco minutos se encuentra la fuente de Lecina. Se trata de una surgencia, en la cual mana abundante agua, tanto que durante el estiaje prácticamente se puede considerar como el nacimiento del río Vero ya que aguas arriba éste discurre seco. Volviendo al puente la senda continua por la margen derecha del río, en cuyo trazado se disfruta de excelentes vistas del río formando un pequeño cañón. Poco después un desvío conduce directamente al molino ya visible junto al cauce. De camino se puede uno aproximar a la presa de la cual tomaba el agua para su funcionamiento. Más abajo el molino en ruinas se emplaza en un rincón de gran belleza natural, con el río custodiado por paredes rocosas de gran altura. fsemana4_molinodelecina

Se puede alargar el paseo continuando por la misma senda que conduce río abajo a la ermita de San Martín. La senda asciende hasta una pequeña faja que ofrece amplias vistas del cañón. Tras atravesar un collado comienza el descenso hasta el cauce, el cual es necesario atravesar en cuatro ocasiones. Hay que prever esta circunstancia y elegir para este segundo tramo la época estival y el calzado adecuado. La vegetación en el fondo del barranco es abundante y se avanza hasta alcanzar el Barranco de La Choca, de grandes dimensiones. Poco antes de alcanzar el exiguo cauce que discurre por el fondo, un cartel indica la dirección de la Ermita de San Martín. Se trata de una sencilla construcción románica adosada a la roca, lugar ideal para el descanso. Hasta este punto hay una distancia de una hora y cuarto desde el aparcamiento.

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Para completar el resto de la mañana se sugiere la visita a la encantadora localidad de Lecina. A pesar de su pequeño tamaño guarda un conjunto urbano pintoresco. Antes de entrar a la localidad hay un aparcamiento. A escasa distancia está la plaza, con la iglesia, una oficina de turismo y varias casas interesantes. Desde este punto merece la pena un paseo por la calle principal, en la cual destacan sus casas de piedra con decoración en ventanas y puertas, con bellas chimeneas despuntando de los tejados.fsemana4_lecinaFinalmente, a unos cinco minutos del casco urbano es imprescindible la visita a la Carrasca de Lecina, un ejemplar majestuoso de 16 metros de altura cuyas dimensiones son imposibles de describir. Lo mejor es introducirse bajo ella y disfrutar de su acogedora sombra.fsemana4_carrascadelecina

Después de disfrutar de la naturaleza salvaje del río Vero, la tarde se presenta mucho más tranquila con la visita a la localidad de Colungo. Un pequeño paseo por las calles del lugar nos muestra una arquitectura típica del somontano, con fachadas de ladrillo o encaladas y portadas de arco de medio punto decoradas. Al fondo se encuentra la iglesia parroquial en una replazoleta.

icono exclamación amarillo_En la carretera se emplaza el mesón de Colungo, y junto a él parte la calle que lleva al Centro de Arte Rupestre del Río Vero.  Su visita es imprescindible para realizar un viaje por la prehistoria del entorno del río Vero. Se trata de un legado excepcional compuesto por más de sesenta abrigos con pinturas rupestres. Está compuesto por un museo con dos salas en las que se muestra el arte rupestre integrado en la zona, a través de pequeños audiovisuales y reproducciones de utensilios. En el exterior un pequeño parque arqueológico cuenta con reproducciones de cabañas neolíticas y construcciones funerarias. La visita se culmina con la visita del Espacio Cueva Fuente del Trucho. Una gran sala expositiva muestra como elemento principal una gran fotografía del interior de la cueva, así como otros espacios que recrean la vida cotidiana de las gentes que la habitaron. También se organizan visitas guiadas a los abrigos más importantes, en las cuales se pueden observar las pinturas de cerca y con la explicación de las mismas. Si encajan con la propuesta del fin de semana es recomendable esta opción para la visita de las más importantes, los abrigos del Tozal de Mallata.fsemana4_simulacioncuevadeltrucho

En la mañana del domingo se propone de nuevo el acercamiento al río Vero. Se toma la misma carretera que el día anterior. Como el plan de la mañana es más tranquilo se recomienda de camino hacer una parada en el barranco de Fornocal, situado entre las localidades de Colungo y Asque. El puente atraviesa este imponente barranco de paredes rocosas. Continuando por la misma carretera, a poco más de 11 kilómetros de Colungo aparece indicado un aparcamiento situado a la izquierda. Desde este punto se alcanza en unos minutos uno de los mejores miradores del barranco del río Vero, impresionante tajo cuyas paredes están salpicadas de singulares oquedades producto de la erosión. La vista corresponde al tramo de la caminata situada entre el molino de Lecina y el barranco de la Choca, mostrando en toda su magnitud este imponente paisaje.

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Desde el aparcamiento también parte el recorrido que conduce a los Abrigos del Tozal de Mallata.

TIEMPO

DESNIVEL

DIFICULTAD

45 min (ida)

100 m

baja

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Una senda de suave pendiente alcanza un cruce tras media hora de recorrido. Poco más adelante se alcanza el borde del desfiladero del río Vero. Para acceder al primer abrigo es necesario descender por escaleras verticales, perfectamente acondicionadas para la visita pero que seguro impresionan al visitante. El primer abrigo se encuentra en uno de los covachos más grandes, colgado en la parte alta de las paredes que bordean el barranco. Un lugar espectacular para la contemplación del paisaje. Las pinturas están protegidas por rejas y debido a su ubicación complican su observación. Corresponden a la etapa del Neolítico y de la Edad de los Metales, entre los años 5.000 y el 1.500 a. C. En sus paredes destacan escenas con ciervos, figuras de antropomorfos, además de signos lineales, circulares y cruciformes. Tras la visita de este espectacular enclave, es necesario volver a la repisa superior. A escasa distancia, pero también marcado por una ubicación al filo de los acantilados se encuentra el segundo abrigo. De nuevo es imprescindible el descenso vertical, que gracias al equipamiento reduce al mínimo el riesgo para el visitante. Este abrigo de menores dimensiones permite la observación más fácil de las pinturas a través de la reja debido a su cercanía. En esta ocasión destaca una escena formada por trece personas que llevan peinados destacados, mientras que otra escena perfectamente visible es la formada por unos signos ramiformes.

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Como final de la propuesta del fin de semana se puede visitar el Puente de la Albarda el domingo por la tarde. Volviendo en dirección a Barbastro, justo antes de la incorporación a la carretera regional se puede parar junto al puente situado a escasos metros. Se compone de un gran arco de 8,5 metros de altura y 19 metros de luz. De fina y esbelta silueta, tiene dos acusadas rampas con una anchura inferior a los dos metros provistas de pretiles.

 

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